Sunday, October 31, 2021

LOS VERBOS EN INFINITIVO NO TIENEN FINAL

LA ESCUELA DE ATENAS, Rafael Sanzio.
         

          Fue curioso para mí leer que los verbos en infinitivo dicen muy poco, o casi nada. Esta proximidad a la nada misma ‒sigo leyendo‒ se debe a que los infinitivos son demasiado generales, tanto que terminan siendo una pura abstracción, como que carecen de significado. Y esta afirmación es todavía más asombrosa si consideramos que aprendimos desde niños los verbos donde los infinitivos estaban en el primer lugar del despliegue verbal. Acuérdense: infinitivo, gerundio, participio... En mi escuela había niños a quienes les parecía chistoso el nombre gerundio. Y para seguir la broma decían así ¿te imaginas tener un perro que se llame gerundio? ¡Gerundio, ven para acá! Raro, igual.

        Sin embargo, vuelvo sobre el infinitivo. Analicemos, infinitivo quiere decir abierto, que no tiene fin, que el concepto no está cerrado y si es así la palabra que cae en esa categoría estaría vacía, porque su sentido no logra terminar, es infinito. Pongamos por ejmplo el verbo escuchar. En griego se dice ακούω (acúo); pero ακούω en realidad se traduce como "yo escucho" o, sin pronombre personal, solamente "escucho". Porque en griego no existen los infinitivos como los conocemos en las lenguas romance. Y "escucho" es una forma verbal terminada, perfectamente comprensible: primera persona del singular del presente de indicativo. Eso es por lejos mucho más preciso que un infinitivo, en este caso "escuchar".

       Por ese motivo hay lingüístas que dicen que los infinitivos deberían ir al último de todas las formas verbales, debido a su indeterminación...

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Fuente: "Introducción a la Metafísica", Martin Heidegger.

Friday, April 30, 2021

LO MÁS LEJANO QUE HEMOS PODIDO VER

FOTO DEL ESPACIO PROFUNDO, cuya superficie corresponde a la 
cabeza de un alfiler.

            Al doctor Bob Williams le gusta apostar, porque dice que es la única forma de obtener resultados sorprendentes; bueno tampoco descarta el fracaso, porque eso es apostar. Williams es un astrónomo renombrado en el mundo científico, fue director del telescopio espacial Hubble, también director del observatorio de Cerro Tololo en La Serena. Las nuevas generaciones de astrónomos lo conocen como el padre de la observación en el campo profundo. ¿Y qué es eso? Tratar de ver si es que hay alguna cosa en aquellas inimaginadas zonas más alejadas del cielo.

            La idea loca de Williams –y en el uso de sus atribuciones como mandamás del Hubble– fue averiguar qué pasaba si apuntaba el telescopio hacia la nada, un lugar oscuro, donde nada brillaba, nada se veía. Y optó por un punto negro como el azabache y hacia allá dirigió el equipo. Enfocó en una zona equivalente a la cabeza de un alfiler, como un agujerito por el que se podía mirar. Mantuvo el telescopio encendido por 14 noches seguidas, a la espera de saber si captaba algo. Los científicos permanecían con los dedos cruzados, mientras Williams sonreía confiando en que algo resultaría, si no, bueno cuando más se habrían perdido 14 noches de observación, un alto costo sin embargo, pero valía la pena intentar.

EL DOCTOR BOB WILLIAMS y a su lado el telescopio orbital Hubble.

        El día 15 el Hubble despachó a las facilidades científicas de California, su trabajo. Y ¡wow!, apareció una fotografía de esa zona invisible del cielo con miles de galaxias conteniendo cada una millones y millones de estrellas, todo en una superficie no más grande que un alfiler. Esto fue en los años noventa. Y hasta la fecha la imagen es un clásico de la astronomía, la foto de los fenómenos que ocurren en lo más profundo del cielo. Nunca el ojo humano había logrado ver cosas tan, pero tan lejos.

         Conocí al doctor Williams en Cerro Tololo y en los noventa me lo encontré en el aeropuerto de Pudahuel. Y allí sacó de su mochila la foto que se despliega aquí y me la mostró. Estaba orgulloso, esa foto que parece papel mural para empapelar una habitación, era el resultado de su apuesta, el límite máximo al que podemos ver. La imagen captada ocurrió hace 12 mil millones de años y recién llega a nosotros. Bob Williams, un crack.

 

Sunday, April 25, 2021

EL GÉNESIS SE ESCRIBE EN EL PLANETA MARTE

FOTOGRAFÍA DEL PLANETA MARTE captada por el robot Perseverance. Ese
cerrito fue bautizado "La Mesa", en el cráter Jezero.
 

        Quizá estamos presenciando el inicio de la historia de un mundo distinto al que habitamos. Todo el material visual que nos llega del planeta Marte amplía el horizonte. En nuestra imaginación se forma una especie de sentido de pertenencia que va desde la superficie del sol hasta los límites de Plutón. O sea, es como que todo el sistema solar fuera de la humanidad...

       Pero, por el momento no nos vayamos de Marte. Dan para pensar la belleza de sus cerros, las siluetas de sus cordilleras, el anaranjado del cielo y también sentimos miedo cuando vemos formaciones rocosas extrañas que nos evocan calaveras, esqueletos, ruinas, ladrillos, suelos con adoquines, rocas que parecen raros animales petrificados. La imaginación recorre esos parajes deshabitados, valles y llanuras en las que jamás ha caminado un ser humano. Y ya no es difícil suponer que muy pronto alguien de nuestra especie pondrá sus pies allí. Estamos en el límite del antes y el después de la llegada de representantes de la humanidad a esos lugares.

       ¿Cómo llamar a este período en la historia marciana? La prehistoria podría ser. A mí, sin embargo, se me ocurre el Génesis de Marte, porque había todo y había nada, porque todo era virginal, prístino, sin mancha. Con nuestra llegada a esos espacios deshabitados y salvajes, arribará también el pecado, escondido dentro de nosotros mismos, ¡cómo no!

CÓMO RELATAR EL FÚTBOL


     En un tiempo pasado yo trabajé en una radio penquista. Y alguien le dijo al dueño de la emisora que intentara conmigo para  relatar el fútbol. Sin consultármelo, me ordenó que el próximo domingo yo debería narrar un partido. Así que ese día yo estaba frente al micrófono para cumplir ese desafío. Cuento hasta aquí no más esta historia, porque el resultado de la intentona fue obvio. Cuando los años han pasado, me tomo con humor esa experiencia incómoda. A modo de consuelo y con una sonrisa pienso que me hubiera ido realmente mejor si se me hubiera ocurrido aprenderme algunas expresiones de memoria. Tales expresiones aunque muy trilladas ayudan a un relator, porque simplemente las pronuncia sin tener que pensarlas ni construirlas durante el partido. Esos señores no improvisan. A continuación, doy una lista tentativa con las frases que no tuve a mano:


AYUDA MEMORIA PARA EL FÚTBOL


ahí van los grandotes

falso nueve

cambio de frente

su pierna menos hábil

en zona de rebote

una segunda pelota

reposición manual

el balcón del área grande

se le acabó la cancha

la manda a pasear acampo rival

en el jardín del arquero

volumen ofensivo

se arma la contra

están bien parados en la retaguardia

más lo que adicione el juez

un gol de camarín

la filtró

avanza el reloj

un error grosero

pelota dividida

tiro libre de riesgo

carente de chispa

a mano cambiada

tiene minutos en cancha

el banco de suplentes

prefiere reventar

le quedó para la zurda...


      A lo mejor usted, amigo lector, tiene otras. De todas maneras la lista citada es de mi autoría armada con los clichés que les he oído a muchos relatores.


Saturday, April 17, 2021

EL IDIOMA QUE SE NOS OLVIDÓ


        En una poesía encuentro pistas de nuestra imaginada lengua original, tema que me apasiona. He publicado otros posts sobre el mismo asunto. El poema se titula La Lengua Olvidada, escrita por el libanés Jalil Gibran (1883-1931). Trata de la vida desde la cuna de un ser humano y de su forma de comunicarse.

        Su madre le pregunta a la nodriza que cómo está el niño.

        «Ha dormido bien, ha tomado su papa, está feliz», responde la nodriza.

       «Mentira –grita la guagua–, su leche es amarga, mi cama es dura».

       Ni la mamá ni la nodriza le entienden. El niño se da cuenta de la incomprensión: «Porque el idioma del que yo hablaba era del mundo del cual yo provenía».

       Unos días después, un adivino le dijo a la madre: «tu hijo será un líder, un gran estadista».

      «Esa profecía es falsa, porque yo seré músico», gritó la guagua y de nuevo nadie le entendió.

      Treinta y tres años después el hombre –ese niño de ayer– se encontró con el adivino.

     «Siempre supe que tú ibas a ser un gran músico. Profeticé tu futuro», le dijo el brujo.

      «Le creí porque a mí se me había olvidado el idioma de aquel otro mundo».

      Este verso final me colmó de asombro. Cuando lo leí por segunda vez me planteé si quizá hay una lengua auténticamente original que traemos «por defecto» y que ya no recordamos los adultos: el idioma de la verdad.


Thursday, February 04, 2021

LA LENGUA SALVAJE DE LOS BORRACHOS

               LOS BORRACHOS O EL TRIUNFO DE BACO, Diego Velásquez, Museo del Prado.

          Los lingüistas dicen que en la comunicación humana primero está el pensamiento, luego la idea y después el lenguaje, que es el mecanismo de expresar lo anterior. El lenguaje (hablado) se da en varios niveles, enumeraré algunos: hay quienes hablan durante el sueño, otros hablan en el delirio febril, otros en estado de locura, otros durante un trance inducido. A veces en reuniones de sectas protestantes algunos hermanos en éxtasis hablan en lengua, así se dice. Emiten voces y frases ininteligibles, que sus cercanos interpretan para comprensión del resto, de allí que debamos considerarlo lenguaje, porque si nadie comprendiera nada, sería un murmullo sin sentido. Hay gente que habla también sin razón cuando regresa de la anestesia. Y está el lenguaje humano en el completo uso de las facultades mentales. Pero, dejé para el final el lenguaje de los borrachos, esa jerigonza que usan personas bajo el efecto etílico y que a nadie le interesa oír ni menos comprender.

       El escritor y filósofo rumano Emile Ciorán decía que echaba de menos el lenguaje de un borracho para decir algunas cosas sin remilgos, ya que el refinado francés no se lo permitía. (Ciorán, 1911-1995, emigró muy joven a París, ciudad en la que vivió la mayor parte de su vida y donde falleció).

        No sé que alguien se haya preocupado de analizar este lenguaje, pero podemos afirmar que es directo y que atraviesa todos los filtros de la moderación y la prudencia, especialmente en el ámbito social. Muchos de quienes oyen a un borracho hablar se desconectan porque con seguridad consideran que los contenidos de esos balbuceos en realidad no tienen fondo. En cambio, yo enfocaré mi breve comentario desde la forma del discurso.

      Un borracho usa pocas palabras: verbos, en sus respectivos tiempos y formas, sustantivos, adjetivos y paremos de contar. Esas voces sueltas, sin estructura sintáctica, le bastan. Los borrachos no necesitan más para lanzar interjecciones. Porque eso que les escuchamos no son relatos, sino sentimientos de satisfacción o insatisfacción. Son sobre todo verbalizaciones de emociones, las que, pese a su carencia gramatical, se entienden perfectamente. El estado etílico modifica el hablar a tal punto que la lengua se convierte en sí misma en única y salvaje: la jerga de los borrachos. Ciorán habla más acerca de esto.


 

Monday, February 01, 2021

HAY QUIENES DESDEÑAN LOS ACONTECIMIENTOS


       Existe en el mundo un tipo de personas que rechaza, niega los acontecimientos históricos. Estudiosos de estas conductas los agrupan teóricamente en tribus. Es gente que tiene una interpretación lineal de la historia humana. Para ellos no hubo coyunturas, ni momentos de inflexión simplemente el tiempo transcurrió sin que los acontecimientos hubieran modificado a la sociedad. Se trató de episodios que quizá hayan dejado alguna cicatriz, nada más. Estas tribus teóricas conviven en la misma categoría de quienes afirman que la tierra es plana, los tierraplanistas.

        Negar los acontecimientos es una forma de porfiada reacción al avance de la historia. Es seguir creyendo que el mundo sigue siendo como era antes. Desde esa postura le hacen la guerra a los cambios que son el resultado del acontecimiento. La guerra puede ser de facto o del pensamiento. Su negación es rotunda.

        Luego de este prólogo general, me voy a lo particular. Ha habido dos acontecimientos que para los tribales ya pasaron y se olvidaron, no causaron nada. Los tribales integran una parte sustancial de la clase política. Para ellos si bien existió el estallido social y que después se produjo la avalancha de votos en favor de redactar una nueva constitución, siguen dentro de la interpretación lineal de la historia. Las dos acontecimientos el 18/O y el Apruebo quedaron atrás, piensan, es hora de seguir adelante.

        Nadie de esa tribu política menciona estas cosas, nadie parece sentir rubor. Por eso los vemos preparándose para nuevos cargos, nuevas designaciones, pidiendo votos, o sea, siguiendo el esquema rechazado. Al mirar con tanta displicencia dos poderosas manifestaciones populares, ellos prosiguen guiándose por la gula política de resguardar ventajas conseguidas anteriores a los acontecimientos.

Friday, January 22, 2021

SOBRE PRIVILEGIOS Y «PRIVILEGIOS»

            
NIÑOS AL AIRE LIBRE, Pinterest.

T
enemos muchos privilegios. Por ejemplo el aire. No podríamos pasar muchos segundos sin henchir nuestros pulmones. El privilegio de la visión nos regala la luz del día. El don de la audición nos abre el alma a las vibraciones del silencio o a la música más refinada, otro privilegio. Si podemos correr al aire libre, abrir los brazos, respirar hondo y elevar la vista al cielo, somos unos privilegiados. 
                 Pero, hay otros privilegios, que hemos creado nosotros, que me revuelven las tripas, son los privilegios como se entienden en la cultura: el camino más corto, el atajo, la puerta lateral, los estacionamientos reservados, el palco principal. Los privilegios son, en el fondo, derechos sin fundamento. El que usa estas ventajas pasa por encima de todos los demás, abusa. Los privilegios crean ciudadanos de primera y de segunda clase. 
                  Por esta creación de privilegios reservados el mundo está con una rara ira contenida. Porque generan desigualdades y establecen una división invisibles y odiosa entre las personas. Una nueva constitución política deberá borrar desde la raíz todo privilegio creado “a la maleta”.

Tuesday, January 12, 2021

ESTAR AL DÍA ES INNATURAL

Foto tomada de internet.
      
       En un nivel profesional mantenerse informado de la realidad, estar al día, es una exigencia social, imprescindible para un encuentro con otros. Otorga un tipo de autoridad y estatus. Si la persona informada conoce detalles de eso de que habla y es capaz de relacionarlos con otros hechos actuales, cuanto más respetada puede llegar a ser. Pero, aparte de eso, no brinda nada más.

       Esta necesidad de que la gente estuviera al día, la satisfizo el periodismo y, mucho más tarde, su hermana defectuosa, la farándula. Ambos hallaron su nicho en ese vacío. A su sombra nacieron los medios. El concepto estar al día da para más, pero, mejor analicemos.

         Desde las profundidades de los tiempos y hasta hace apenas dos siglos, el ser humano no sabía eso de estar al día. Vivía la vida plena con sus limitaciones, sin estar informado. Hará unos mil años alejadas comunidades en China sabían que el soberano de Pekín era fulano de tal. Si lo derrocaban, lo sabrían 30 años después, justo cuando el soberano golpista había muerto. Y no pasaba nada. Los incas sabían lo que ocurría en los confines del imperio gracias a la información que le traían los chasquis después de recorrer por meses el territorio. Los hechos acaecidos en las colonias americanas y los edictos del rey en Europa se sabían con tres o cuatro meses de diferencia.

        Resumo, el ser humano nunca estuvo al día. Concluyo, pues, que tal añadido de nuestra cultura tecnológica, es innatural.

        Conocí a personas que se esforzaban por estar al día, que sufrían porque otros sabían del presente aún más. Una tortura, puesto que los hechos cambian constantemente. Lo que sabes hoy mañana ya estará obsoleto. La actualidad es una rueda que va por una pendiente sin detenerse. Ir a su ritmo todo el tiempo es agotador. Conocí a un gran amigo que se enfermó tratando de ir a la rapidez de la actualidad, el pobre entró en depresión, de la que logró salir harto tiempo después, otra prueba de mi postura sobre este absurdo.

        Dijimos más arriba que los medios se fortalecieron a la sombra del periodismo. Finalmente son los medios los que nos imponen la actualidad, una actualidad que construyen ellos según sus intereses o su ideología.  

      Se puede vivir sin estar informado de la actualidad, nadie ha muerto por eso. Tengo la convicción que es más provechoso para el espíritu estar al día con los contenidos de la literatura, la filosofía, el arte o la historia en vez que de aquello que publican los diarios a su antojo.

Wednesday, October 28, 2020

LA RADIO MANEJA NUESTROS GUSTOS

    Hay una canción de todo gusto, hermosa bella. Se llama Jerusalema. Cuando la oí me encantó a la primera y comprobé en youtube que tenía millones de visualizaciones. La bajé y la reedité a mi pinta tomando imágenes de numerosas versiones subidas en todo el mundo. Hallé la traducción al español y la incorporé en subtítulos. La puse en facebook y en un mes y veinte días, fue reproducida 3 millones cien mil veces. Sorpendente, en ese tiempo también obtuvo más de 20 mil likes y un número parecido de comentarios positivos. Esa canción nunca la han tocado en las radios. ¿Por qué si gusta tanto? Creeo tener la respuesta.

        Esa canción no es anglo, está escrita en lengua venda y la canta una mujer sudafricana. No cumple con las exigencias de las élites que poseen los medios radiales y televisivos que nos rodean y nos aprisionan. A Jerusalema el establishment le cerró las puertas. Le dijo “no vales nada” y la dejó afuera del ecosistema cultural que nos imponen. Y la canción mencionada tiene millones de seguidores.

    ¿Qué hacen las radios? Repiten y repiten canciones anglo archi escuchadas. No son malos esos temas, son agradables de oír. Pero, el medio cierra las posibilidades de difusión a producciones en otras lenguas, las excluye y las ningunea. Es injusto para los creadores como para las audiencias. Ellos manejan nuestros gustos, las gigantes empresas eligen por nosotros, el rebaño. Y si enciendo la tele, lo mismo: sólo producciones estadounidenses, ni una sola de otro lugar del mundo. Porque lo controlan todo.

    Este asunto cultural, que es un problema, debería ser considerado en la próxima constitución política de la república.

Thursday, September 03, 2020

¿CÓMO ENTENDER A LAS MUJERES?


            E
stoy seguro que usted habrá escuchado esta pregunta: ¿quién entiende a las mujeres? La primera respuesta es pensar que se refiere a lo voluble de sus preferencias, que un día sí, que otro no.

            No es éste, sin embargo, el propósito de esta nota, sino aquello que está más allá de la simple pregunta y su primera respuesta. Mi tema apunta a la imposibilidad de desarrollar una capacidad de entender todo el contenido de sus conversaciones. Pero, si ellas hablan bien no hay ningún problema, me podría replicar usted amigo lector. Yo le digo no. Porque tenemos que aceptar que ellas emplean paralelamente unos códigos indescifrables para nosotros. Esos códigos, que sólo ellas entienden a la perfección, a veces tienen más carga de significados que la lengua compartida y captada por todos. Por consiguiente, me atrevo a afirmar, que las mujeres se comunican en dos lenguajes simultáneos, el que conocemos, y ese otro misterioso e idescifrable con sello femenino. Y consiste en risas, sonrisas, movimientos de manos, cambios de posición, silencios, sonidos como mmmm, fruncimiento de labios, pucheros, pestañeos rápidos, levantar la vista al cielo, cerrar los ojos, tomarse el pelo, mirar las puntas de sus cabellos, mirar para otro lado, pequeños gritos de alegría, saltitos, pisar en la punta de los pies como pas de deux. Ojo, no lo pase usted por alto, en cada uno de esos detalles hay sentido. Pues bien, esta enumeración de actitudes y acciones es sólo una parte de un alfabeto informal, hermético, críptico, soterrado que les permite llevar una conversación y al mismo tiempo ir diciendo otras cosas tal vez distintas, pero sin mencionar palabra y que la interlocutora entiende muy bien. Aunque estudiemos cien años ese segundo idioma no lograremos jamás entender con todas las de la ley lo que entre ellas se dicen las mujeres.

Monday, August 24, 2020

LA MALA ESCRITURA EN LA HISTORIA


          En distintas circunstancias de la vida y cuando se presenta la ocasión de tener al frente alguna persona interesada en el asunto gramatical, saco a relucir la monserga de siempre: «Los jóvenes no saben escribir, cometen errores inaceptables en ortografía. Lo hacen pésimo. No sé qué les enseñan en los colegios y para qué decir de las universidades. Adónde llegaremos así como vamos». Y agrego algo que usted, estimado lector, tal vez habrá dicho igual que yo, que en nuestros tiempos la educación era mucho mejor, que nosotros no cometíamos esos errores imperdonables que vemos hoy.
          Y un poco para justificar la rudeza de lo dicho, culpamos a los medios digitales que están arruinando la lengua. La internet hace estúpidas a las nuevas generaciones y pone en riesgo nuestro futuro. Incluso, una red social nos obliga a pensar en 140 caracteres.
            Pero, atención. Mucho cuidado.
      Las quejas respecto a la involución del lenguaje pueden encontrarse en cualquier momento de la historia. Un comentario publicado en un periódico norteamericano en 1961 decía: «Los recién graduados no demuestran ningún dominio sobre el idioma».
            En 1917, antes de la irrupción de la radio y la televisión, otro comentario académico: «De cada universidad es para llorar. Nuestros mechones no pueden deletrear, no saben nada de puntuación. Los colegios secundarios son un desastre porque sus alumnos son tan ignorantes hasta de los rudimentos más básicos».
          Pero, aún más atrás en el tiempo. En pleno Siglo de las Luces. Europa 1785, un comentario casi extremo: «Nuestra lengua está degenerando en forma muy rápida. Tememos que esto será imposible de corregir».
          Mmmm, si confío en los comentarios citados, concluyo que el problema ha sido de siempre y lo será por los siglos de los siglos.
     Y para rematar oigo a un profesor de Psicología de la Universidad de Harvard decir: «Hay buenos escritores que también escriben muy mal».
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Este texto se basó en la exposición sobre lingüística del profesor Steven Pinker (foto) de la Universidad de Harvard y que está en internet en:  


Thursday, August 20, 2020

LA REVOLUCIÓN DE LOS VIEJOS


         Hará unos 30 años leí un artículo en una revista internacional, que se titulaba «La Revolución Gris». No recuerdo exactamente las palabras, ni menos el texto, pero sí el significado de ese título, que por lo demás me gustó. Lo hallé imaginativo, creativo.
       Los neurolingüistas dicen que nuestra memoria no retiene frases ni oraciones sino que guarda contenidos, o sea significados. Así, entonces, traeré al presente eso que recuerdo y a lo que le hallé harto sentido entonces, pero ahora más por el paso de los años. La idea de la nota era que en cualquier momento iba a estallar una revolución social que iniciarían los viejos. De allí, eso de gris, por las canas.
       El autor de ese texto observaba que los jóvenes se habían quedado dándose vueltas en lo mismo y que fueron los abuelos los que tomaron la vanguardia. El artículo agarró vuelo por la contradicción. Porque de los jóvenes esperamos ideas nuevas que hagan avanzar la historia. Pero, la nota planteaba la cuestión al revés, que los viejos empujarían el carro. Esto es raro, de allí mi interés por cómo se iba a resolver la trama. El artículo de hace 30 años mencionaba una serie de aspectos en que los líderes eran viejos y cuyos argumentos hoy carecen de interés. Para el propósito de esta nota el título fue más valioso que todo lo que venía más abajo por las coincidencias.
        Porque de nuevo estamos frente al mismo tema. Baste con ver la campaña presidencial en Estados Unidos: el actual presidente Donald Trump, tiene 74 años (nació en 1946) y su oponente demócrata es Joe Biden, con 77 (nació en 1942). Los dos son lo suficientemente viejos para preguntarnos ¿Y los jóvenes? No están ni aparecen en el horizonte. En cambio en 1960, por ejemplo, la cosa fue distinta, ganó la presidencia de ese país John Kennedy, a los 43 años, uno de los presidentes más jóvenes que haya tenido esa nación. ¿Qué nos pasa, ahora? Nada, ni podemos hacer nada aunque estemos hasta más arriba de la coronilla con la avinagrada revolución gris... querámoslo o no.


Thursday, June 25, 2020

ECHO DE MENOS EL GENTÍO


            Aquello que el tribunal llamaba castigo terminó siendo la rutina de los inocentes. Hoy el arresto domiciliario en realidad es la cuarentena para todos. Se sancionaba a un club por el mal comportamiento de su hinchada, obligándolo a jugar sin público, en partidos de local. Ahora las primeras ligas del mundo disputan sus partidos con los estadios vacíos. A un alumno por mal comportamiento lo mandaban para la casa, hoy todos los estudiantes del colegio están confinados en sus hogares siguiendo clases a distancia.

       Ato estas 3 coincidencias para considerar la amenaza del virus, con razón o sin ella, como el castigo que vino de alguna parte. Unos lo piensan así. para otros eso es inaceptable. Pero, lo cierto es que estamos metidos medio a medio en la pandemia, sin escapatoria, con apenas un poquito de confianza que aparecerá por fin una lucecita al final del túnel.
        Pero, el foco de mi comentario va en otra dirección. Apunto a la importancia del grupo humano, de los conglomerados, del gentío, ése que precisamente hoy debemos evitar.
   Los grandes partidos de ligas europeas sin público son espectáculos pobres. Si bien, las habilidades individuales y el profesionalismo colectivo de los jugadores y los equipos se aprecian igual, sin público en las graderías... ni un brillo.
    Con las clases a distancia pasa algo parecido. Los profesores hablándoles a un dispositivo electrónico (PC o móvil) no a alumnos vivos y presentes convierten la clase en una lectura monótona. Porque el maestro para no perder el hilo lee. Se presenta con apuntes, mira la hoja y lee. Las clases presenciales llevan la exposición de las materias a la espontaneidad. Eso no lo consiguen los dispositivos.
      Si esto prosigue por más tiempo, con estas nuevas formas de vivir con llave y bajo amenaza la humanidad estará retrocediendo en sus logros alcanzados con tanto sacrificio. ¿Podremos de nuevo caminar a nuestras anchas por las calles, los caminos, los medios de transporte como lo hacíamos hasta antes de marzo de 2020? Como el trauma es inmenso, tengo algunas dudas.

Wednesday, June 24, 2020

NO LE PONGAN PRECIO A LA HISTORIA


         Aquel hombre de unos 49 años, vestido como cualquiera persona, no tenía nada de extraordinario, un sujeto del montón. Ingresó a las oficinas del diario, ubicadas en Maipú al llegar a Colo Colo en Concepción, como a las 3 y media de la tarde, en el momento en que el edificio estaba casi vacío porque los trabajadores salían tarde a almorzar y el grueso de la gente no había regresado. La secretaria, sin consultármelo, lo condujo a mi despacho, porque el desconocido quizá qué cuento le habría dicho. Luego de recibirlo, actué como se conduce uno con un extraño y le ofrecí asiento.

         «Nunca pensé que esto iba a ser tan fácil, que me dejarían entrar así no más», pensó el sujeto sin despergarme la mirada. No sonreía, porque no tenía la pulcritud de una persona educada cuando la reciben en casa ajena. O quizá esa cara adusta pudo ser por puro nerviosismo. A mí no se me cruzó ningún pensamiento a priori sobre ese hombre común y corriente sentado al frente. Y me dispuse a escuchar sus razones. «Debe ser lo de siempre, una aflicción, una injusticia», imaginé a la primera. Y seguí pensando: «una queja contra alguna autoridad, una denuncia por mal trato en el trabajo, un llamado público para ubicar a algún familiar extraviado, o algo por estilo». Jamás pasó por mi cabeza lo que el sujeto me diría a continuación.
             Se produjo ese silencio típico antes de entrar en materia. «Por fin podré hacer un negeocio aquí y así reunir la plata que me hace falta.¡Qué buena idea se me ocurrió!», fanfarroneó el hombre en sus adentros antes de romper el fuego. Los ojos le brillaban como si tuviera algo valioso entre manos. Por esa actitud de expectativa se me ocurrió que podía tratarse de algo interesante, fuera de lo clásico en este tipo de cuestiones, y le dediqué toda mi atención.
         –Señor le solicité esta audiencia–, comenzó diciendo con harta convicción, actitud que no se condecía con su aspecto de una persona humilde– para ofrecerle a su diario, digamos, un negocio.
Debí abrir mucho los ojos porque el hombre al notar ese cambio en mí, lanzó su primera sonrisa. Y luego se puso serio de nuevo. Le pedí que continuara.
        ‒El negocio que le ofrezco es simple y puede ser muy ventajoso tanto para ustedes como para mi‒ prosiguió hablando con fluidez y aplomo, hecho que agrandaba la brecha entre su forma de hablar y su apariencia tan venida a menos. Esa falta de coherencia me puso a la defensiva. «Aquí la cosa no se ve transparente, qué será lo que quiere este tipo», pensé metido de lleno en la conversación. Él entendió, de seguro por la forma como lo miraba, que debía ir rápido al grano.
         –Usted podría aumentar las ventas de su diario, en especial los domingo y yo ganar algún dinero extra. Bueno ésa es la idea del negocio (sonreía por segunda vez demostrando que entendía de esos asuntos). Advirtió de inmediato que no me inmuté por su oferta, que en realidad aún en me la había planteado. ‒A ver, dígame el asunto–, lo apuré sin rodeos.
        ‒Señor, a su diario quiero venderle la historia de mi vida, con todos sus derechos.
      Me sorprendió sobre manera. Y sin responder lo escruté en silencio tratando de descubrir algo en él que justificara la oferta que él creía era un asunto comercial, editorialmente hablando. En su cara yo no distinguía ni una facción de un Napoleón, un Caupolicán, un Cervantes, un Manuel Rodríguez, como para despertar un mínimo interés de parte de los lectores del diario. Y él tampoco me dijo algo de su vida que hubiera cambiado mi opinión. Además no tenía nada escrito por él, había que hacerle el trabajo, o sea...
RICK HARRISON, actor
        Muchos años después al ver capítulos de la serie de televisión norteamericana «El Precio de la Historia» me devolvió a la memoria ese encuentro en el diario, que he narrado y que terminó en nada. Y puede que ese negocio no se haya materializado quizá por la convicción que la Historia no tiene precio. Nadie puede arrogarse derecho a fijarle un valor en dinero a una pieza histórica, porque debemos respetar el sufrimiento, la sangre o la vida de las personas que participaron de su construcción, su custodia o su conquista. Y si se llegara a un acuerdo entre las partes éste debe ser en privado y no en televisión. Es indigno ver como una reliquia se convierte en objeto de lucro. En ese momento el dinero le pone el pie encima a la Historia. Eso también aplica a «la historia de mi vida».

Monday, June 15, 2020

CIERTA POLÍTICA SE PARECE A LA PORNOGRAFÍA


          Es fácil imaginar que los protagonistas de producciones de pornografía deban dejar guardado su pudor en el camarín antes de actuar. Voluntariamente desprovistos de vergüenza, tienen  la cancha abierta para participar en cualquier exceso con sus cuerpos, ya sea en un estudio, ya sea en la calle. Si alguien se atreviera a representarles su falta de decoro, de seguro responderían “es una actividad profesional, como otra cualquiera”.
           Es triste admitir que en el campo de la política la cosa no parece tan distinta. Para actuar como un político profesional, un protagonista tiene que estar dispuesto a desprenderse del pudor. De ese modo me puedo explicar que algunos de ellos ni se pongan colorados al ser sorprendidos in fraganti; por ejemplo, que les demuestren contradicciones inadmisibles, acciones de cohecho, “raspado de la olla” u otros. Al contrario, responden en forma sonriente, subrayando la ironía; o mostrando acritud y alguna frase rebuscada.
         Para trabajar en política hay que despojarse de la vergüenza y demostrarlo. Porque, me da la impresión que sólo así se puede subsistir en ese medio tóxico. El sentir pudor, achuncharse, ponerse colorado es propio de los que no estamos en la élite.
        Por eso creo que el pudor o la vergüenza es un don que recibió el ser humano para no pasarse de la raya, para mirarse al espejo, corregirse y mantener la compostura moral. En política o en pronografía da lo mismo.

Sunday, June 07, 2020

MI LECTURA DE LAS PINTURAS RUPESTRES

PINTURA RUPESTRE antiquísima descubierta en una caverna de Indonesia,
muestra una escena de caza.
(The Economist).

           Leo que descubren en una remota cueva de Indonesia pinturas rupestres que datan de unos 43 mil años. Serían las más antiguas de las que se tiene conocimiento. Las imágenes muestran animales y seres humanos, estos últimos provistos, al parecer, de unas cuerdas o lazos. Eso parecen decir las pinturas que desatan la curiosidad de los científicos y el interés de la gente por saber más de los antiguos. Pero, como este hallazgo aún está en fase de evaluación, correspondería mirar este arte prehistórico teniendo en consideración que el ser humano cuenta historias desde sus albores como especie viviente.
               Muchos de mis lectores, al igual que yo, escuchamos alguna vez que el sentido de esas pinturas era mágico, es decir que el hombre primitivo pintaba animales en la esperanza de poder cazarlos a campo abierto después de realizado el trabajo de pintar. Era un asunto previo. Si una vez lo oímos en la sala de clases hoy también lo podemos leer en algunos papers de internet, en los que se inclinan por este propósito premonitorio de buena suerte a través de la magia.
             Si ponemos en duda esa hipótesis, podríamos sostener lo contrario, que las pinturas fueron hechas después de haber cazado esos animales. Y nuestro argumento responde a una lógica básica que de seguro nos acompaña desde nuestros primeros días sobre la faz de la tierra. Veamos un ejemplo, si usted va a pescar se prepara antes y su esperanza es capturar peces, pero no se propone “voy a pescar un pez de estas características, tamaño, peso y aspecto”. No, simplemente va a pescar a lo que resulte. Entonces, volviendo a las pinturas rupestres, pienso que ellas son un relato de lo que ocurrió en la cacería, son una narración de lo bien que nos fue, de las piezas de capturamos y de las que se nos escaparon. Que las pinturas sean historias de caza o de pesca contadas a su manera por esos hombres prehistóricos, para mí tiene más sentido.


Saturday, June 06, 2020

LA LIGEREZA DE LA PIRÁMIDE INVERTIDA


           En todas las escuelas de periodismo del mundo se enseña la técnica del relato en un formato de pirámide invertida, planteamiento que implica jerarquizar una noticia según la importancia de los elementos: lo más relevante arriba y lo menos, abajo. Según sus cultores esta fórmula le permite al lector ganar tiempo porque conoce lo que interesa en el instante mismo en que empieza a leer y también le da la libertad de abandonar la lectura en cualquiera parte del texto a sabiendas que lo que viene es de relevancia menor.
               La pirámide invertida es, entonces, el sello del periodismo, del llamado periodismo informativo. Así es aceptado.
         Pero, si miramos estas cosas de una manera más fina llegaríamos a la conclusión que la parte aguda de la pirámide invertida no es menos interesante que lo que está arriba. Porque es el punto de apoyo de toda la estructura que la precede.
RENÉ GIRARD (1923-2015)
Mucha filosofía, por ejemplo se construye sobre la base de un solo punto de apoyo, la parte aguda de la pirámide. Por ejemplo, el filósofo francés René Girard edificó todo su pensamiento siguiendo el modelo de la pirámite invertida. En la parte más aguda, o sea, abajo puso su premisa fundamental: el deseo mimético (el objeto de deseo no es deseado por uno solo, sino también por un tercero). Todo lo que dijo después, lo que escribió se sustentó en eso, en un solo punto.
        De allí que, a modo de conclusión, no miraría tan a la ligera la pirámide invertida señalando que lo menos importante está abajo. De pronto, es allí donde se funda todo.

Sunday, May 10, 2020

LA RISA DEL VIEJO



          El viejo Baro a veces venía y se metía en las conversaciones. Rara vez intervenía, aunque es cierto también que los demás no le dejaban espacio, así que se conformaba con oír lo que contaban. Tampoco nadie le preguntaba su opinión, otra falta de respeto. Pero, él se divertía a su modo de lo que allí se hablaba. Sonreía y reía como todos de los chascarros que se decían de los ausentes en las tertulias. Unos cuentos eran anécdotas, otros simplemente pelambres. No faltaba una situación que desmenuzar y pasarlo bien; conversaciones informales en cualquiera esquina de pueblo. Porque la gente, principalmente los hombres, se juntaban sin citarse en las veredas de las intersecciones. En esos años no había más que hacer cuando llegaba el crepúsculo, sin televisión ni todos los medios digitales que se desarrollaron después.
          Cuando un avispado contaba tallas todos reían, incluido el viejo, pero cuando terminaban las risas y comenzaba otro relato, el viejo seguía riéndose de la anterior.
          Un día conversé solo con él y me atreví a preguntarle discretamente que me parecía extraño eso de prologar la risa cada vez. Le pedí por favor que me dijera cuál era la gracia adicional que le hallaba a las tallas o si yo estaba exagerando. Al viejo le lagrimeaban los ojos por algún problema de conjutivitis. Me pidió que le explicara mejor porque no entendía la pregunta. Yo le dije qué curioso don Baro (así se llamaba o así lo conocíamos entre el vecindario de la calle donde vivíamos) que usted no comprenda mi pregunta pero sí las tallas de los otros. Dicho esto, insistí.
         El viejo se puso serio. Me miró directo entre esas lágrimas que de seguro lo obnubilaban. Y lo que me dijo me dejó petrificado: «Le entendí desde el principio, sólo que quería estar seguro de su real interés por eso le pedí que me lo repitiera. Bien, estimado amigo, le explico: eso que ustedes hallan gracioso yo lo he escuchado una y otra vez, desde que era joven; imagínese. Lo que me sorprende en todos estos años es no oír nada nuevo en esas conversaciones; siempre lo mismo. Por lo tanto, —y aquí espero satisfacer su inquietud— no me rio de las tallas, sino de la estupidez humana que hay en ellas».

Tuesday, April 28, 2020

EL MARCO ES EL CENTRO DE LA OBRA

               
         Lo importante es el fondo no la forma, dicen algunos cabezones₁. Sin embargo, este enunciado es un error peligroso. Si llevamos, por ejemplo, la afirmación al terreno de la pintura, diríamos que la Mona Lisa (foto) pintada por Da Vinci  vale igual con o sin el marco. Es decir, si usted la saca del marco y pone esa tela famosísima a la venta en algún puesto de la feria, ¿su valor permanecerá exáctamente el mismo? No, no es tan así por lo que veremos.
              Jacques Derrida₂, el filósofo argelino-francés pone al marco de la obra en el centro de su estudio, no en la periferia. Y cita el caso de una aspiradora doméstica que en las tiendas cuesta 40 dólares, mientras que una copia igual pero desplegada en medio de un salón del MoMA de Nueva York tiene un valor incalculable. Vea Ud., lo que significa el marco que es el museo mismo. Y si vamos a nuestro ejemplo de la Mona Lisa, su marco no es sólo el bastidor de madera que la rodea sino todo el Louvre.
            Podemos llevar este ejemplo a otras situaciones de nuestras vidas, que en mi caso he experimentado a lo menos un par de veces:             Un jefe se me acercó para entablar conversación, a propósito de que yo estaba solicitando una audiencia con él. Y ahí mismo en el pasillo me preguntó que de qué se trataba mi asunto. Obvio, un tema de remuneraciones. Y mientras ambos caminábamos por ahí, me dijo que atendería mi pedido pero en función de las realidades. Estábamos más o menos de acuerdo en el fondo, o sea los números, pero estábamos muy mal en la forma: mi asunto urgente el jefe lo abordó en el pasillo, no en su oficina, donde correspondía. En este caso, el marco ausente era la formalidad de la oficina de la jefatura, no el pasillo. Por eso después lo tuve que corretear meses para que se cordara de lo que habíamos hablado informalmente.
          Cuando usted esté en una situación parecida pídale a su jefe que el asunto lo vean en la oficina formal, ahí sí que adquieren valor los acuerdos. La oficina es el marco, lo importante.
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₁ La palabra cabezón es un decir vulgar para significar a alguien que se supone inteligente.

₂ Derrida, Jacques (1930-2004) 
"De La Gramatología"