Las propiedades del agua son numerosas. La forma del agua es un misterio, se amolda a su contenedor. Y qué decir de su contribución a la existencia de la vida. Pero, posee una característica que muy pocas veces se le reconoce porque es subjetiva. Y ese es el propósito de esta nota.
Si me doy una ducha, algo me ocurre, me renuevo. Si a un enfermo lo meten en una bañera por higiene, aunque sea por un momento, se siente mejor. Y no es sólo un efecto físico, es un poder metafísico, misterioso del agua. Juan El Bautista bautizaba en el río Jordán. Las personas se sumergían y salían transformadas, aunque esa transformación, en algunos casos, no le hubiera durado mucho. Hay un atributo hermoso, oculto en el agua que yo no puedo definir.
De la tal propiedad maravillosa del agua quería hoy meditar con ustedes.