Saturday, March 14, 2026

MESIÁNICO

EL DAVID, de Miguel Ángel, en Florencia.

«Levántate y úngelo, porque éste es» le dijo Yaveh a Samuel, en presencia de Jesé y sus ocho hijos, en Belén, porque había elegido a David, el menor, el pastorcito, para rey de Israel. Así, David, descrito como rubio, de bellos ojos y hermosa presencia, fue ungido y como tal quedó constituido en mesías, el ungido. De ese episodio procede mesías. O sea, el concepto mesiánico es de pequeñez, no de machismo ni de poder avasallador, sino de acogimiento de seno materno. He ahí la dimensión femenina en Dios.

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Transcripción parcial de Cortos Teológicos del prof. Antonio Bentué en Youtube.

Thursday, March 12, 2026

OJO ANALÍTICO

EL PROFESOR JIANG XUEQUIN, influencer chino-canadiense.

NOTA AL INICIO. El texto que viene a continuación es una transcripción de un video en Youtube, del profesor Xuequin, influencer mundial. Tiene millones de seguidores, quienes ven en él una extraodinaria capacidad para analizar el tiempo presente y eventualmente su futuro.

MERITOCRACIA

Jiang Xuequin

La meritocracia significa que las personas deben tener éxito en función de su talento, su habilidad y su esfuerzo. En teoría esto parece una buena idea. De hecho, el sistema escolar está construido en torno a la idea de la meritocracia.

Los buenos estudiantes van a las mejores universidades y, después de graduarse, consiguen los mejores empleos. Esa es la idea. Sin embargo, lo que voy a mostrar es que en realidad existen muchos problemas con la meritocracia y que, en ciertos aspectos, esta idea está destruyendo la sociedad estadounidense.

Tu historial académico importa, pero también importan tus resultados en exámenes estandarizados como el SAT y el TOEFL. También cuentan tus actividades extracurriculares, las cartas de recomendación de los profesores y los ensayos en los que debes explicar quién eres y por qué deberías ser admitido.

¿Por qué existe un sistema tan complejo?

Para entenderlo debemos retroceder en la historia, hasta Inglaterra. En ese momento existía un gran conflicto entre las creencias religiosas y el poder del rey. El rey era el jefe de la Iglesia Anglicana, la iglesia oficial de Inglaterra. No había una gran diferencia doctrinal entre la Iglesia Anglicana y la Iglesia Católica. La principal diferencia era que en la Iglesia Católica el jefe es el Papa, mientras que en la Iglesia Anglicana el jefe es el rey de Inglaterra. En términos de rituales y creencias eran muy similares.

Sin embargo, existían grupos llamados protestantes, entre ellos los puritanos, que creían que no debía existir ni papa ni rey como intermediarios entre las personas y Dios. Según ellos, cada individuo debía poder acceder directamente a Dios leyendo la Biblia. Este conflicto entre los protestantes y el rey generó fuertes tensiones y guerras. Finalmente, muchos de estos disidentes religiosos emigraron a América para construir su propia sociedad religiosa, lo que ellos consideraban una nueva Jerusalén o un paraíso en la Tierra.

Para estos grupos, leer la Biblia era fundamental. Por lo tanto, la educación y la alfabetización se convirtieron en un imperativo religioso. Por esa razón fundaron Harvard, una institución destinada originalmente a formar ministros religiosos que estudiaran la Biblia. Con el tiempo surgieron otras universidades como Yale y Princeton. Estas instituciones formarían lo que más tarde se conocería como la Ivy League.

Estados Unidos fue fundado en gran medida como una colonia con motivaciones religiosas, y por eso se crearon universidades destinadas al estudio y la formación intelectual.

Con el paso del tiempo, a medida que Estados Unidos se volvió más rico, también se volvió menos religioso. Las universidades de la Ivy League comenzaron a transformarse en algo parecido a clubes sociales. Eran lugares donde los hijos de las familias ricas iban para hacer amistades, crear redes sociales y fortalecer la cohesión entre las élites.

Muchos de estos estudiantes no se dedicaban demasiado al estudio. Organizaban fiestas, practicaban deportes como el fútbol americano y establecían relaciones sociales duraderas. Con el tiempo, muchos de ellos se convertían en los líderes políticos, económicos y sociales del país.

A medida que Estados Unidos crecía y se volvía más diverso, también surgió la necesidad de educar a una población mucho más amplia. Así aparecieron las universidades estatales, muchas de ellas conocidas como escuelas de agricultura y mecánica. Estas instituciones fueron creadas para formar agricultores, ingenieros, soldados y profesionales capaces de impulsar la economía estadounidense.

Este sistema fue extremadamente exitoso. Estados Unidos logró industrializarse muy rápidamente y la mayoría de las personas asistía a estas escuelas públicas. Mientras tanto, los ricos seguían asistiendo a las universidades de la Ivy League, que funcionaban en gran parte como clubes sociales.

Más tarde, al avanzar la industrialización, el país comenzó a necesitar más ciencia y tecnología. Por ello se inspiraron en el modelo de las universidades alemanas, que en ese momento eran el principal centro mundial de investigación científica. Así surgieron las universidades de investigación, como la Universidad de Chicago y Johns Hopkins.

A comienzos del siglo XX existía un sistema bastante claro. La mayoría de los estudiantes asistía a universidades estatales, especialmente aquellos de origen humilde. Allí aprendían una profesión y obtenían buenos empleos. Quienes querían dedicarse a la ciencia acudían a universidades de investigación. Y quienes pertenecían a familias ricas asistían a las universidades de la Ivy League.

Era un sistema relativamente estable. Sin embargo, las universidades de la Ivy League comenzaron a preocuparse por su prestigio académico. El hecho de ser rico no implicaba necesariamente ser inteligente, y muchos de los estudiantes más brillantes estaban yendo a universidades como Chicago o Johns Hopkins.

Por esta razón, Harvard comenzó a crear programas de becas para atraer a los estudiantes más talentosos del país. En ese contexto se desarrolló el SAT, un examen diseñado para identificar a los estudiantes más brillantes y ofrecerles la posibilidad de estudiar en Harvard. Pero esto generó un nuevo problema. Los hijos de las familias ricas, que antes podían ingresar fácilmente, ahora debían competir con estudiantes muy talentosos provenientes de otros contextos sociales.

Para resolver esta tensión, Harvard desarrolló un nuevo sistema de admisión más amplio, conocido como evaluación holística. En este sistema las notas y los exámenes no son el único factor. También se consideran los ensayos personales, las recomendaciones, las actividades extracurriculares y el carácter del estudiante. Este sistema se basa además en dos conceptos fundamentales: secreto y discreción.

El secreto significa que la universidad no tiene que explicar por qué acepta o rechaza a un estudiante. La discreción significa que la institución puede tomar la decisión basándose en sus propios criterios. Desde la perspectiva de estas universidades, el objetivo no es simplemente encontrar a los estudiantes más inteligentes, sino a aquellos que tienen mayor probabilidad de alcanzar el éxito en el mundo.

En cierto sentido, estas universidades funcionan como empresas de capital de riesgo. Buscan personas que puedan llegar a ser líderes políticos, empresarios influyentes o figuras capaces de cambiar el mundo. Si uno de sus estudiantes llega a convertirse en una figura famosa o poderosa, el prestigio de la universidad aumenta.

El problema es que este sistema genera una competencia extremadamente intensa. Incluso después de ingresar a una universidad de élite, los estudiantes siguen compitiendo constantemente por reconocimientos, oportunidades y éxito. Esta cultura de competencia continua produce altos niveles de inseguridad y ansiedad. Muchas personas sienten que deben demostrar constantemente su valor mediante logros y conquistas profesionales.

De esta manera, la meritocracia no solo busca personas altamente motivadas, sino que también fomenta una mentalidad en la que la vida se percibe como una competencia permanente. Según esta crítica, el sistema meritocrático no solo selecciona personas con fuertes impulsos de superación, sino que también contribuye a crear una sociedad marcada por la presión, la inseguridad y la competencia constante.

Por eso, aunque la meritocracia se presenta como un sistema justo basado en el talento y el esfuerzo, en la práctica puede producir profundas tensiones sociales.

Hoy este modelo no solo existe en Estados Unidos. Con el tiempo se ha extendido por todo el mundo. La idea de la meritocracia comenzó en instituciones como Harvard, pero ahora se ha difundido globalmente. Y, según esta visión crítica, esa expansión es una de las razones por las que el mundo actual se percibe como cada vez más competitivo, desigual y desordenado.


Friday, March 06, 2026

LOS TÍTULOS


En una oportunidad el escritor estadounidense Ray Bradbury se quejó de que en un país del este que no identificó ‒se refería a uno bajo la órbita de la ex Unión Soviética‒ le habían pirateado su novela más famosa Fahrenheit 451. Durante la guerra fría reclamar esas cosas resultaba inoficioso, a nadie la importaba. Para Bradbury, sin embargo, que le hayan copiado no le molestaba tanto. Estaba dolido porque le habían cambiado el título, en vez de Fahrenheit 451, le pusieron el equivalente más o menos en grados térmicos: Celcius 233.

Más cerca, en Chile, en un diario de Concepción, un columnista escribió un texto para publicar que él tituló Como García Lorca, a las 5 de la tarde. El editor lo leyó, lo aprobó, lo diagramó tal cual en la página de opinión y lo despachó al taller. Apretón de manos y hasta mañana. Esa tarde-noche el material entró en el proceso de publicación del día siguiente. Al desayuno el autor abrió el diario y ¡oh, qué rabia!, habían modificado el título de su artículo firmado. Tuvo la mala suerte de que el texto cayera en las manos del corrector de pruebas más ortodoxo con el lenguaje. Decía: Como García Lorca, a las 17 horas. 

Sunday, February 22, 2026

PANTALLA


Vivimos en la era de la pantalla. No hay trabajo, por elemental que sea, cuyo operador no necesite de una pantalla. Hasta un gasfíter (fontanero) requiere de una para monitorear con cámara de televisión un desagüe o un alcantarillado y determinar la causa y lugar del atolladero. Hay otros profesionales que están 8 horas al día frente a la pantalla. Sus ojos reciben los reflejos que a la larga son dañinos. Esta modalidad moderna de trabajo, desconocida hace medio siglo, hará que cada vez más personas deban recurrir al oftalmólogo para consultar disminuciones en sus capacidades de visión. Para romper esta tendencia se deberán emplear más filtros que absorban las emisiones de aquellas frecuencias de luz más dañinas para la salud.

Saturday, February 14, 2026

PORQUE


 ‒Nunca podremos ver todo el universo que nos rodea. 

‒¿Por qué?

‒Porque en el Firmamento hay materia que está en zonas fuera de nuestro campo visible y siempre será así. Porque también hay objetos que están muy lejos y su luz todavía no ha llegado a nosotros. Y no llegará jamás. Más aún, porque el universo está expandiéndose, va arrastrando galaxias y al alejarse a velocidades imposibles se pierden en el horizonte. 

‒Tal vez en algún planeta en órbita de alguna estrella de una de esas galaxias, hay alguien mirando el cielo nocturno igual que nosotros haciéndose la misma pregunta.

‒No lo había pensado. O sea, final abierto... 

Wednesday, February 11, 2026

SONRISA DISCRETA

MONA LISA, Leonardo da Vinci (Louvre).

Una sonrisa discreta a un extraño, sin interés, sin propósito concreto tiene algo de sobrenatural. No hay causa que la explique, es espontánea, un hecho que se da a veces. Se trata de una acción sutil de una entre dos personas extrañas. El gesto se va así como apareció.

Esa sonrisa breve, apenas dibujada, es una manifestación sobrenatural que nos eleva hacia un plano superior del ser. Tiene características similares a la misericordia. Existe por un segundo en la distancia que media entre dos extraños. Se parece también a la amistad auténtica que se da en la cercanía de la lejanía.

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Libro: Sobre Dios, Byung-Chul Han. Pensar con Simone Weil (2025). 

Tuesday, February 03, 2026

PLANTAR UN ÁRBOL

EL SITIO del fondo de la casa paterna en Chillán Viejo.
Todos esos árboles los sembró nuestro amoroso padrastro
Belisario, fallecido hace ya tantos años. Hoy, cuando él ya
no está, lucen como un parque interior dando
 sombras y frutas.


Admiro a la persona que siembra o planta un árbol ya sea para obtener una sombra fresca, para estirar la mano y cortar una manzana o para conseguir un entorno frondoso. La acción de plantar un árbol está colmada más de amor y caridad que de esperanza. El sembrador no tiene ninguna garantía de ver algún día su obra como la imagina.  Porque habrá que esperar años y en ese tiempo puede que lo sorprenda la muerte. A pesar de esa tremenda duda, amorosamente siembra.  Como dijo San Pablo , «Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad (el amor), estas tres realidades. Pero, la mayor de todas es la caridad». (1 Corintios 13:13).

En contraste a la actitud que hemos descrito, está la de quien decide no plantar porque duda de ver coronada su obra. Esas personas son las utilitarias y las egoístas que no quieren regalar a otros algo que todavía está en el porvenir. Se preguntan «¿para qué planto si no tengo la certeza de que yo podré disfrutarlo?»