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MONA LISA, Leonardo da Vinci (Louvre).
Una sonrisa discreta a un extraño, sin interés, sin propósito concreto tiene algo de sobrenatural. No hay causa que la explique, es espontánea, un hecho que se da a veces. Se trata de una acción sutil de una entre dos personas extrañas, que se va así como apareció.
Esa sonrisa breve, apenas dibujada, es una manifestación sobrenatural que nos eleva hacia un plano superior del ser. Tiene características similares a la misericordia. Existe por un segundo en la distancia que media entre dos extraños. Se parece también a la amistad auténtica que se da en la cercanía de la lejanía.
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Libro: Sobre Dios, Byung-Chul Han. Pensar con Simone Weil (2025).
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