Sunday, July 29, 2018

«LOS PATOS DE MÁQUINA»

Foto referencial tomada de Internet.

               Los "patos de máquina" eran los errores que se cometían durante la redacción de un texto por presionar una tecla incorrecta en las antiguas máquinas de escribir. El asunto se complicaba porque no había la posibilidad de corregir –salvo algunas eléctricas que tenían una marcha atrás para borrar–. Si el error se presentaba en la última línea de una página, era una lata tener plantearse tipear todo de nuevo. Si el trabajo era apurado simplemente se corregía encima con un lapicero fuente o con un bolígrafo.
               En el caso de los textos periodísticos, preparados siempre contra el tiempo, estos errores eran comunes y aceptados si venían enmendados por su autor luego de una segunda lectura. Lo bueno de estos casos radicaba en que era una oportunidad para verificar ortografía, sintaxis y otros inconvenientes, los que se podían subsanar con un lápiz.
               Así los "patos de máquina", que penaban a los redactores apurados, pasaron a la historia con la llegada de los computadores, porque éstos permitían echar pie atrás y corregir, permitiendo textos limpios y pulcros. Sin embargo, cuando los errores de ortografía o de sintaxis sobrepasan las ventajas de las computadoras de alertar y corregir, ya no calzan en la justificación de "patos de máquina" sino a "patos" que anidan en las cabezas de los redactores.

Saturday, July 28, 2018

GIROS VIGENTES EN EL QUIJOTE


         Cuando usted lee el Quijote, se dará cuenta que el lenguaje empleado por Cervantes incluye una serie de giros y expresiones que se usan frecuentemente hoy en día. Tenga usted en cuenta que este libro se publicó completo en 1616. Para ir directo al hueso citaré algunos ejemplos que aparecen en el texto cervantino:
        “Pasar la mona”, es decir pasar la borrachera. Expresión usada por don Quijote.
      “A quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Eso lo dice Sancho.
     “Hay que ir con pies de plomo”, lo emplea la duquesa, de la segunda parte de la novela.
      “La letra con sangre entra”, la duquesa.
      “La codicia rompe el saco”, la duquesa.
      “A buen entendedor, pocas palabras”, Sancho.
      “Salir de mis casillas”, Sancho.
      “Somos o no somos”, Sancho.
      “La tal por cual”, Sancho.
      “No lo ha echado en saco roto”, Sancho.
    “No le va en zaga”, “a pie juntillas”, “quedaron en pelota”,  expresiones usadas por Cervantes directamente.
      “De esta agua no beberé”, Sancho.
      “De punta en blanco”, Cervantes.
      “Hoy por ti, mañana por mí”, Sancho.
      “Como anillo al dedo”, don Quijiote.
      “Miel sobre hojuelas”, Sancho.
       Hay muchas expresiones más. Es cosa de leer este libro y sorprenderse. 

Saturday, July 21, 2018

PALABRAS FÓSILES

Tintero y lapicera de madera con sus respectivas plumas. (Foto internet).

         La modernidad dejó fuera de uso una serie de prácticas, pero en el conversar cotidiano seguimos como si existieran. Por ejemplo, decimos «se me quedó en el tintero» para referir algo que se nos olvidó plantear. La expresión supone que una palabra no alcanzó a tomar forma y se quedó convertida en tinta dentro de la botella que la contenía (la tinta). Pero, hace más de 60 años que nadie tiene un tintero en su casa. Eran pequeños frascos de boca ancha con tapa atornillada en los que se untaba la punta de la pluma para proseguir la escritura. Un complemento indispensable para escribir con esa técnica era el papel secante, que absorbía el exceso de tinta desde la superficie sobre la que se escribía. También se decía, aunque no ahora, que alguien era «papel secante» como apodo de aquellos que levantaban el codo con demasiada frecuencia.
El secante, muy útil para evitar el derrame de la tinta. (Foto internet).

         Hay palabras relativamente más recientes que ya están obsoletas por esto de los cambios en la tecnología. Por ejemplo, «discar» un número de teléfono. No, ninguno de esos aparatos de comunicación de hoy tiene disco como esos de color negro, que se los hacía girar para marca tal o cual número. Pero, mucha gente usa la palabra, todavía.
             Menos valor hay en la voz «sintonizar» para emplearla en el uso de la radio o de la televisión. Aquella era una manera lineal de ir de una estación a otra desplazando la aguja del dial o el sintonizador de la tele. En la actualidad  basta con ingresar el número correspondiente a la frecuencia directamente al aparato o el control remoto para llegar sin tener que navegar con la aguja de extremo a extremo.
         Y debe haber muchas más que se van quedando en el uso verbal, pero cuya práctica desaparece por completo. Se pegan por largo tiempo como fósiles enredadas en las extravagancias del lenguaje. Al final, son como los walking deads de nuestro vocabulario.

ENUNCIADOS VERDADEROS


                    Me puedo fijar en aquellas cosas que para mí tienen un significado. Si me sirven o si me causan algo me fijo en ellas de lo contrario no. Veamos la siguiente oración: mi perro cuando me ve me mueve su cola. Sé lo que significan «perro» y «mover la cola». Ese hecho me causa alguna emoción. Además, el enunciado es verdadero. En tal caso tengo ante mí un hecho que reúne dos cualidades: sé su significado y sé que es verdadero.
                  Pero, existe una enorme gama de enunciados que no sabemos lo que significan, pero sí estamos seguros que son verdaderos. Por ejemplo, hemos aceptado la  verdad de lo siguiente: 2+2=4. Todavía más, muchas veces lo usamos como un modelo de certeza. No dudamos, eso es así, es verdad.
                Pero, no tenemos un significado de inmediato a la mano. Probemos, analizando cada una de sus partes, los llamados significantes. ¿Qué es 2?, ¿qué es 4?, ¿qué es +? o ¿qué es =? Para comprender esto tenemos que interpretar y un razonamiento nos da un significado, el que sólo es válido si es estable en el tiempo.
               Fijémonos en esta curiosidad cuando oigamos afirmaciones. A veces las aceptamos como verdaderas o falsas pero nunca nos preocupamos en lo que significan.
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Este texto original, un poco denso, se inspiró en una parte del libro "El Conocimiento Humano", del filósofo británico Bertrand Russel (1872-1970). N.P.   

Sunday, May 13, 2018

LA QUINTA ESTACIÓN DEL AÑO


          La antigua cultura agrícola de Europa dividía el año en cinco estaciones, no en cuatro como ahora. No se trata de buscar la quinta pata del gato, sino simplemente extrapolar por qué las tareas de labranza implicaban una estación número cinco. La literatura de esos años, hablamos del siglo XVI, incluye como normal la división de los doce meses por cinco y no por cuatro.
         En el libro El Quijote de la Mancha se hace mención en dos oportunidades, dentro de su segunda parte, a este curioso asunto.
       Pero, ¿cuáles eran las estaciones del año según esa usanza? Veamos: Otoño, invierno, primavera, verano y estío.
       Según la literatura el verano llegaría un poco más temprano para dejar tiempo al estío, antes de la caída del otoño. Si sacáramos cuentas, el breve período estival se ubicaría desde mediados de enero hasta comienzos de marzo. Así, seguramente el verano empezaría a inicios de diciembre.
       Este uso, tan curioso a nuestro entender, tenía por fin, con seguridad, separar los menesteres de la labranzas y la agricultura y no se refería a con los cambios causados en las condiciones atmosféricas por los solsticios y los equinoccios de la traslación de la Tierra.  Hoy en día el diccionario de la RAE define a estío como sinónimo de verano.

Friday, April 06, 2018

RÉPLICAS A LAS VOCES DEL AYER EN CONCEPCIÓN


Nota de la Editorial: Acuso recibo reciente de mail del periodista Rodrigo Cerda Iturriaga, quien nos habla de la radio en Concepción. Su texto es el siguiente:         
Fernando Álvarez, locutor de Las Voces
del Cuento en Radio Universidad de
Concepción. Fue intendente (1973) y murió
asesinado en prisión.

Estimado colega,
hoy leí tu nota de hace 8 años 
(LAS VOCES DEL AYER EN CONCEPCIÓN, en este blog):

  Escribes para todos los que vivimos esos años. Gracias por recordarlos. Me encantaba Mario Chandía en Ráfagas, el Correo de las Brujas y el programa discjockey de las tardes. Oía a don Crispín y la señora Concepción en Radio Almirante Latorre, gané concursos de conocimiento en Radio Simón Bolívar y fui a los shows de Radio Araucanía, me encantaban las breve-notas, la medicina herbárea natural y las personificaciones de delitos de Petronio Romo y terminé finalmente de ser periodista...de radio, con Mario Gómez López, con José Miguel Varas, René Largo Farías, Juan Pablo Cárdenas... estuve en Antofagasta, Santiago, España, Suecia, Miami y otras emisoras. Buenos programas en las radios penquistas, en la Radio Universidad de Concepción con las Voces del Cuento con Fernando Álvarez. Por eso valoro haberte encontrado querido amigo.


          Pero en verdad en este correo me identifico, soy chorero y penquista desde los años 50, ya que nací en Quilpué de donde mis padres se fueron a Santa Juana, Nacimiento, Los Ángeles, Talcahuano y Concepción y miré tu blog que lo encontré muy interesante. Estudié en la escuela N° 1 de Talcahuano, en el Charles de Gaulle y en el Enrique Molina, en la UTE penquista y en la Norte antofagastina por eso va mi saludo a tu espíritu creativo.
        Un abrazo

Sunday, February 25, 2018

CUESTA ENTENDER A LOS CREATIVOS


     Comparto con mis lectores un texto originalmente en inglés sobre el perfil de las personas creativas publicado por un amigo en FB. Ustedes verán si valió la pena o no haberle dedicado un rato a la traducción.
Foto creada por Sophia que ilustraba el texto, cuyo resumen va a continuación (desde FB).
          Por Mathew

       He dedicado 30 años a la investigación de cómo viven y trabajan los creativos  para tratar de entender el misterioso proceso mediante el cual ellos llegan a nuevas ideas y a nuevas cosas. Si tuviera que decir en una palabra qué marca la diferencia entre sus personalidades de otras es complejidad. Ellos muestran tendencias de pensamiento y acción que la mayoría no manifiesta. Contienen extremos contradictorios a pesar de ser un individuo, cada uno de ellos es una multitud.
          Mihaly Csikszentmihalyi en su libro «Creatividad: el trabajo y la vida de 91 personas eminentes» afirma que hay nueve contradicciones casi siempre presentes en personas creativas:
         La mayoría tiene mucha energía física, pero están siempre tranquilos y en calma. Pueden trabajar largas horas con gran concentración.
          Pueden ser inteligentes e ingenuos al mismo tiempo. Incluye su fluidez o su habilidad para generar una gran cantidad de ideas. Flexibilidad para cambiar de una perspectiva a otra y originalidad para hacer inusuales asociaciones de ideas. Estas son las dimensiones que consideran las pruebas para medir creatividad y que la mayoría de los talleres creativos buscan fortalecer. 
    La mayoría de los creativos combina el juego con la productividad, lo cual algunas veces puede ser visto como responsabilidad e irresponsabilidad. A pesar de este aire despreocupado que presentan los creativos, la mayoría de ellos trabaja hasta muy tarde cuando los otros no. Usualmente, sin embargo, esta conducta se sostiene a expensas de otros…
        Oscilan entre la imaginación y la fantasía y un sentido arraigado de realidad. En ambos arte y ciencia, o sea un movimiento hacia adelante incluye un salto de imaginación, un salto a un mundo que es diferente de nuestro presente. Curiosamente esta imaginación visionaria trabaja con un enorme sentido de alerta de la realidad. La atención a los detalles reales permite a los creativos imaginar maneras para mejorar…
          Tienden a ser al mismo tiempo introvertidos y extrovertidos. Muchas personas comunes se inclinan hacia un extremo u otro. Pero, la gente con mucha creatividad es un balance de ambas simultáneamente.  
          La mayoría es genuinamente humilde, pero despliega a la vez un gran sentido de orgullo. 
        Son al mismo tiempo rebeldes y conservadores. Es imposible ser creativo sin haberse interiorizado previamente en un área de la cultura. Un creativo es ambos: un tradicionalista y un iconoclasta.
        Muchos creativos son muy apasionados con su trabajo sin dejar de ser también sumamente objetivos acerca de eso. Son capaces de admitir cuando algo que han hecho no es bueno.
       . Quizá la cualidad más importante y más consistentemente presente en un tipo creativo es que disfrutan del proceso de creación por el sólo hecho de hacerlo.  

Sunday, January 28, 2018

LES GUSTARÍA QUITARNOS LOS ACENTOS


           


       Es sorprende el número de cambios que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) está incorporando en nuestro idioma. Para qué decir, por ejemplo, está adecuando neologismos, tecnicismos, barbarismos y lo demás. Sin embargo, dentro de estas innovaciones la que más me llama la atención es la eliminación de algunos acentos gráficos o tildes de muchas palabras que nos son familiares. Los ha suprimido en los pronombres demostrativos, en algunas formas verbales y en adverbios. Por ejemplo, solo cuando equivale a solamente ya no lleva tilde; aquel cuando es pronombre, tampoco, etc.
          Para las personas mayores, les recomiendo que estén atentas a estas modificaciones en la lengua escrita porque si perseveran en colocar los acentos gráficos, incurrirán en anacronismos. Y a nadie la gustaría que le digan que eres antiguo.
          Pues bien, a partir de estos cambios que se hacen más frecuentes cada vez, tengo la corazonada que llegará el día en que la RAE suprimirá los acentos gráficos o tildes de nuestro idioma. El argumento que ha dado para sacar los que he comentado es que no tienen relevancia, ya que el sentido de dos palabras que se escriben iguales la da el contexto. Por lo que no habría riesgos a equivocaciones, según la Academia. En vista de esta afirmación, mejor los retiraran todos de una vez y no lo fueran haciendo a cuentagotas. Al fin y al cabo, en inglés no hay tildes y los gringos entienden todo bien sin cometer más errores de ortografía o de pronunciación que el común de los cristianos.

Wednesday, January 24, 2018

EL BOSQUE DE LOS FINADOS DE CHILLÁN VIEJO

         
Damnificados durmiendo a la intemperie en la
plaza de Chillán (1939).
La historia nos recuerda que hubo 20 mil muertos a causa del gran terremoto de Chillán de 1939. El episodio ocurrió cerca de la medianoche del 24 de enero. Media ciudad se vino al suelo. El número de víctimas fatales era tan alto, que los servicios funerarios no daban. A ello sume usted el calor del verano y la dificultad para recuperar cadáveres entre los escombros. Por tanto, la gente organizó cementerios temporales para sepultar a sus muertos en la esperanza de poder llevar después esos restos al cementerio.
           Para ese fin en Los Coligües, ocho kilómetros al sur de Chillán Viejo, se ubicó un lugar en la falda al suroeste de la loma de El Alto donde estaban las casas patronales del fundo. Los deudos tuvieron que actuar rápido, por la urgencia de las circunstancias. Entre un pequeños bosque de pinos fueron inhumados decenas de cuerpos a la espera de que se regularizara la situación. Cada familia anotó coordenadas para poder después hacer la recuperación. La cultura popular designó a ese sitio cercano al camino vecinal del fundo como “el bosque de los finados”. Con el paso de los años inmediatos al terremoto, seguramente los deudos pudieron cumplir su promesa de retirar restos y conducirlos a cementerios. Pero, es probable también que todo no se haya cumplido a cabalidad.

         El bosque de los finados se convirtió después en un lugar de paso para acortar camino. Los niños que pasaban por allí al caer la noche tenían la certeza de ver fantasmas entre los pinos. Era miedo vivo. Pero, los mayores nunca hablaron de apariciones o cosas extrañas en el bosque de los finados. Cuando ya se cumplirán 80 años de esa tragedia, el nombre dado al bosque permanece. No todos saben  por qué ese pequeño sitio junto al tubo en el camino de Las Bodegas a Casas Viejas se llama así. Muy pronto, tal vez, el bosque de los finados quedará bajo el suelo de poblaciones. 

Monday, January 08, 2018

AL OTRO LADO DE NUESTRO MUNDO

                
Imagen de arte surrealista tomado de internet.
           Parece que hubiera 
algo más allá del mundo que habitamos y conocemos o que creemos conocer. Es un asunto sobre el que nunca se conversa, digo en la vida diaria, porque acá hay cosas más urgentes que atender. Sin embargo, aquello lo intuimos, imaginamos indicios, los sospechamos. Pero, no logramos reunir ni una prueba que podamos presentar al frío juicio de la razón. Porque esta nos escuchará atenta y abrirá sus brazos a la espera que nos respaldemos mostrando a lo menos una rendija por donde mirar a través, hacia afuera de nuestro mundo, para que así, ella ─la razón─ mueva afirmativamente la cabeza. Pero, no tenemos nada que exhibirle porque parecemos estar rodeados de un casco hermético, soldado al oxígeno, sin ninguna fisura para acercarnos a espiar. Por tanto, ¿hasta ahí llegamos con nuestra inquietud?
              No, por ningún motivo. No nos rindamos.
         Busquemos en la literatura, a ver si encontramos alguna ayuda, por lo menos una pista al respecto. ¿Qué nos dicen los pensadores, esas mentes superiores, inspiradas que buscaron la verdad? John Locke, referente importante del pensamiento de la Ilustración, dijo que le entregamos demasiado poder a la razón. Esta afirmación es clave, a mi juicio, porque nos entreabre una puerta.
          Otra brecha la dio Umberto Eco, en su búsqueda del origen de la belleza, la que no se puede abarcar plenamente con toda la data física que podamos proveer. Lo bello no es solo proporción matemática, equilibrio geométrico, contrapeso, sosiego, número áureo, etc. Porque, dice Eco, una persona cualquiera podría echar mano a todas esas variables con la esperanza de producir ─a la segura─ algo bello. Sin embargo, el resultado no está garantizado, el resultado puede ser una cosa muy fea. No hay fórmulas para conseguir la belleza. Si fuera así, sería fácil manejar la estética. Entonces, ¿qué camino conduce al atributo de la belleza? En este punto de la búsqueda, Umberto Eco, afirma que lo bello proviene «de una tensión, de una torsión que ya no pertenece al mundo físico». O sea, nos abrió una puerta que rompe lo racional.
         Hay personas que tienen, lo que se llama un magnetismo, que son capaces de seducir, de inspirar y hasta hipnotizar. A pesar de su semejanza con el resto de los ser humanos esas personas están dotadas de un «algo» subjetivo, imposible de describir, pero que se siente. ¿Ese «algo» viene de otra parte y pasa a través de esa gente?
         En la Antigüedad, Platón observó el mundo y postuló que había otro donde estaban las ideas, los conceptos, los moldes perfectos, las matrices de cuanto tenemos aquí. Habría, de acuerdo con su pensamiento, un lugar fuera de este…
         Heráclito de Éfeso, anterior a Platón, vio que todo cambiaba, que nada duraba mucho tiempo. Pero, que este cambio constante no era un caos ni un desorden, que detrás había un logos, un orden que no se veía pero que existía. Si no era posible que el logos fuera visto y estudiado, ¿entonces no pertenecía a nuestro mundo?
         Podemos seguir dando ejemplos a través de la historia de lo que han dicho los filósofos. Pero, sus hipótesis como tales quedan en el campo de la incertidumbre. La razón exige evidencias que demuestren que esta sensación de la existencia de un ámbito desconocido que está afuera de la Naturaleza es un asunto verdadero. Pero, momento: la puerta está entreabierta así que el planteamiento tampoco es falso. 
        Sin embargo, y para cerrar esta nota, remitámonos a Parménides para quien el ser es o no es. La nada no existe y como tal, ni siquiera puede ser pensada. Por tanto, si hay otro mundo no podría desplegarse en la nada.

Saturday, December 30, 2017

FÚTBOL CHILENO POR TV, UN DESCONOCIDO

       
Foto tomada de www.diarioregistrado.com
    S
i a usted le gusta el fútbol como un espectáculo para disfrutar en casa, a través de la televisión, me alegra que considere mi punto de vista. Cuando nos sentamos frente a la pantalla para presenciar un partido –me refiero a los internacionales de categoría– nuestro cerebro se enfoca en dos sentidos: la visión y la audición. La primera, para apreciar las buenas jugadas, el talento y la creatividad de los protagonistas; y la segunda, para oír relatos y comentarios informados, bien hablados y con sentido. Si las dos condiciones se dan, le aseguro que usted quedará muy satisfecho de haberle entregado 90 minutos de su tiempo a ver un espectáculo con merecimientos.
            Presento mis disculpas si lo que diré a continuación no es de su gusto. Creo que en Chile el fútbol por televisión es un fiasco porque, a lo menos, una de las condiciones señaladas no se cumple. No me referiré a la visión sino a la audición. Por eso, sé de mucha gente que lo dice por redes sociales, que prefiere ver un partido en modo “mudo” (o mute) por la deficiente calidad del relato y el comentario. A ese extremo.
           Quiero ser mesurado en las calificaciones y haré un esfuerzo por ser justo. Los relatores de la TV chilena no siguen las jugadas ni añaden valor a lo que estamos viendo. Los comentaristas usan clichés y rara vez emiten un juicio informado que haga meditar al espectador. Tampoco se atreven a meterse en las cabezas de los jugadores, es decir, intuir lo que aquellos están pensando y verbalizarlo, por tanto, que los auditores le encuentren sentido a por qué los hombres en la cancha hacen tal o cual cosa.  Cuando ninguno de estos aspectos de la audición se cumple, el espectáculo se vuelve pobre aunque la vista sienta agrado. Sin embargo, el espectáculo tiene que ser completo. Por eso,  muchos que hacen el mute en el control.
          Creo que este problema tiene remedio. Y he aquí mis sugerencias para relatores y comentaristas: infórmense, lean antes de los partidos textos complementarios sobre los equipos, los clubes, las ciudades a las que representan. Investiguen en la historia que sea pertinente. Revisen las anécdotas, atrévanse a interpretar aquello que el espectador no alcanza a traducir, anticípense a situaciones, conecten el fútbol o las jugadas con otras actividades parecidas. Y, sobre quienes narran, no griten, usen la riqueza del vocabulario sin cursilerías, creen giros nuevos, recurran a los juegos de palabras. Creo que si hicieran al menos una parte de esto, volvería mucha gente a ver y oír fútbol chileno en la televisión. Porque en la actualidad los partidos no son tan malos por los jugadores, sino por el relato y el comentario.

Friday, September 29, 2017

BLINDAR EL SOL COMO «LA ESTRELLA DE LA MUERTE»

     
          Cuando el problema de la energía está en el tapete y las fuentes para conseguirla generan controversias, toman fuerza las ideas que rondan el ámbito de la ciencia ficción. El físico estadounidense Freeman Dyson propuso en 1960 la posibilidad de crear una esfera a nivel planetario que encerrara al sol para capturar así toda su energía y usarla a discreción. Aunque es difícil imaginar cómo se podría construir semejante mega estructura, la ciencia la estima plausible. No es descabellada como para echarla por la borda.
    La llamada “Esfera de Dyson” tendría que usar todo el material disponible en el sistema solar para fabricar los paneles que finalmente rodearan el sol. Los más osados dicen que habría que comenzar por desmantelar Mercurio para esa construcción. Como ese planeta sería insuficiente para la enorme demanda, añaden que habría que echar mano al cinturón de asteroides para completar la obra…

     Para poder tener una idea de cómo sería eso, habría que recurrir a la imagen de la estrella de la muerte de la saga La Guerra de Las Galaxias: un caparazón metálico rodeando al sol en una órbita situada más allá de la órbita terrestre. Así dispondríamos de toda la energía que necesitemos, dicen algunos científicos y otros tantos escritores. Podríamos viajar en naves gigantescas por la galaxia, añaden textos periodísticos algo alocados. Un guión de un programa de televisión que oí recientemente agregaba –respecto de esta mega obra que a lo mejor, en uno de esos viajes, podríamos incluso encontrarnos con Chewbacca y tomarnos algunas copas.

Sunday, September 24, 2017

EL CUENTO DE «CREERSE EL CUENTO»

Foto referencia tomada de internet.
      Según otros puntos de vista ─respecto de los habituales─ el concepto de la autoestima, (eso que se recomienda o se busca para hacer que una mejor valoración interna nazca de uno mismo) tiene algunos peros que habría que atender y andar con cuidado por la vida.
     No es cosa de imaginar que la autoestima es siempre una cuestión positiva. Porque, entendiéndola como una amplificación subjetiva de virtudes personales, también le da rimbombo a aspectos negativos de la personalidad. Este propósito alimenta los egos que pueden llegar a ser socialmente hostigosos. Para una mujer, autoestima podría ser creerse más linda de lo que la persona es; y en un hombre, por ejemplo, estar convencido de poseer una inteligencia superior al entorno y hacer que se note.
     Hay tantos autores que viven vendiendo autoestima. Las librerías tienen secciones con libros de auto ayuda, un disfraz para clientes que sienten la necesidad de creerse el cuento.
     Hace un par de días, una revista de Santiago difundió una entrevista al cantante español Joaquín Sabina quien, en el contexto de su conversación con el periodista, dijo:
     «...eso es culpa de la autoestima, que se ha puesto tan de moda y está haciendo un gran daño. La gente verdaderamente sabia que yo conozco no tiene una pizca de autoestima. No va por la vida diciendo ‘yo soy como soy’ o tú tienes que ser tú’.  Y ahora que todos poseen un altavoz (redes sociales), a los idiotas los reconoces por su autoestima. Mientras más idiotas, mayor autoestima tienen. ¡Pero si es tan fácil quererse con lo poco que uno vale!»

        A modo de conclusión, diremos que una dosis de autoestima a veces nos hace bien. No buscarla es pecar de pesimismo. Cuando se trata de una actitud personal moderada por sentirse un triunfador va perfecto. El punto es determinar cuál es la cantidad justa de esta sensación que estamos dispuestos a echarnos encima para vestirnos de ganadores. Un equilibrio razonable es útil para uno y para los demás.

Friday, September 22, 2017

JUVENTUD VS. "VIEJITUD"

Transporte público en los años 40, aprox. (Foto Memoria Chilena)
     Las peleas generacionales son un cuento de nunca acabar. Los jóvenes se mofan de los viejos, los viejos son sarcásticos con los jóvenes. Los primeros se sienten desplazados por los segundos y éstos se quejan que los marginan por la edad. Los primeros son rebeldes los segundos son arrogantes aunque la rebeldía tiene una cuota de arrogancia también.
     Las mofas juveniles contra los mayores apuntan a lo pasado de moda. Cuando miran imágenes que tienen más de cuarenta años se ríen, por ejemplo, de la tecnología de entonces, por nombrar, los teléfonos alámbricos de color negro y disco giratorio. O el transporte público con micros y los nombres de sus recorridos; la ropa que incluía un pantalón ancho y chaqueta larga. ¡Qué decir de videos en blanco y negro! O de fotografías más antiguas aún. Los giros en el hablar, las palabras obsoletas, etc. Ésa es la causa del tono burlón.
     El sarcasmo de los viejos se funda en casi los mismos parámetros. Les da lata ver a todos los jóvenes pegados a sus celulares y más aún si no se quitan los audífonos para hablar, por ejemplo. No entienden que un muchacho imite ejecutar una guitarra cuando va solo por la calle. Menos concebible todavía es que lleven los pantalones rotos y el pelo desordenado. Oírlos hablar les es insufrible, con puros neologismos o barbarismos. Los viejos consideran que a los jóvenes les falta disciplina y que son demasiado relajados.
     Se puede hablar mucho más... Si analizamos, advertimos que las diferencias entre unos y otros no son tan grandes. Ambos han vivido y viven en un mundo parecido. Las distancias de algunos años tal vez son la verdadera causa de los dispares puntos de vista. Pero, en este contexto, jóvenes y viejos por igual tienden a mirar en menos el pasado. Incluso creen que el mundo ha sido siempre igual a hoy, con más descubrimientos científicos, avances en las comunicaciones, televisión, internet, súper aviones, viajes espaciales, etc.
Concepción artística de cómo se creía que era la Tierra en tiempos remotos. 
      A jóvenes y viejos hay que tirarles las orejas. Señores, no tendríamos lo que tenemos de no haber sido por el infinito aporte de las generaciones pasadas. Absolutamente todo se lo debemos a ellos. Los avances logrados en nuestros años no habrían sido posibles de no haber contado con el piso donde nos dejaron. Lo mismo vale para las interpretaciones y lecturas del mundo. Nuestros antepasados, por ejemplo, alguna vez creyeron que la tierra era plana, no imaginaban un planeta redondo. Y hoy hay quienes sonríen con algo de ironía por aquellas realidades. ¡Pero, si en esos tiempos ellos no tenían cómo saber lo que conocemos hoy!

Friday, September 15, 2017

MENOS TICKETS A LA TIERRA DEL TÍO SAM

Entrada a una sala de embarque en un aeropuerto internacional. Foto tomada de Internet.
           Es sólo una tincada, pero parece que cada vez menos personas quieren viajar a Estados Unidos, a diferencia de antes en que todos queríamos ir a Nueva York. A ojos cerrados, decían unos. Pero, como que de pronto el entusiasmo comenzó a declinar, quizá desde el derribamiento de las torres gemelas el 2001. De ahí para adelante la idea de un viaje al país del norte se hizo menos atractivo. O tal vez ésta no es la palabra, sino que se hizo más intimidante.
                   Los viajeros reales y potenciales cambiaron el rumbo de sus destinos. Según mis cálculos veo que más gente en plan de turismo se va a pasar una semana a islas paradisíacas o, derechamente se traslada a Europa. Incluso a pesar de los atentados graves o medianos que conocemos de tarde en tarde y que ocurren allí. Da la impresión que los bombazos islámicos amedrentan menos que tener que cruzar una aduana en Estados Unidos.

               En definitiva veo que muchas personas conocidas, amigos o parientes prefieren Europa y menos la tierra del tío Sam. No creo, en modo alguno, que la causa de esta tendencia que observo sin datos objetivos a la mano, tenga que ver con la administración política de ese país y toda su caterva de nuevas normas para sospechar de los visitantes.

Thursday, September 07, 2017

MI CERVEZA CON MIGUEL DE CERVANTES

  
      Por algún motivo tuve que revisar títulos de las numerosas obras de Miguel de Cervantes y Saavedra, sin considerar su libro máximo y cumbre de la literatura universal “El Ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha”. Me importaba memorizar al menos un par de nombres de otros textos del autor. Un segundo motivo pudo ser quizá un cierto orgullo personal de conocimiento. Nunca imaginé que este segundo propósito me serviría en el futuro para ganarme una lata de cerveza…
     Ocurrió en una oportunidad que fui a un negocio ─de cuyo nombre no quiero acordarme*─ a comprar una pizza para llevar a la casa. El dependiente, un hombre de algunos años, estaba en su puesto detrás del mostrador conversando con un cliente, bastante animoso este último. Los tres éramos las únicas personas en el local. El cliente tenía una lata de cerveza en la mano y bebía sorbos en cada pausa de su discurso o cuando era el turno de su interlocutor. El dueño tomó nota de mi pedido y me dijo que debía esperar a que me prepararan la pizza, unos quince minutos. Me di cuenta que el cliente de la cerveza estaba un poquito cufifo, pero se veía un tipo agradable y que hacía gala de ciertos conocimientos literarios. Ése era, sin duda, el tema de la conversación. Al parecer el dueño también era un hombre «letrado». Así que dialogaban sobre asuntos afines.
     El hombre que bebía cerveza seguramente vio en mi cara aspecto de aburrimiento, así que me invitó a sumarme a la conversación. Me dijo, amablemente, que el dueño de la pizzería era una persona muy culta y que incluso escribía. El aludido sonrió con timidez sin ocultar tal vez una íntima inclinación hacia cuestiones de «las letras». Era claro que se trataba de viejos amigos.
        «En lo que a mí respecta ─me dijo el parroquiano─, no escribo, pero me gusta mucho leer. Imagino, amigo, que usted también», afirmó mirándome con una sutil nota de desafío. Sin esperar mi respuesta, me contó que conversaba con el dueño de la pizzería acerca de la vida de Miguel de Cervantes y Saavedra. «Yo siempre le hago preguntas literarias a mis amigos, así que, perdóneme que le haga una a usted», me dijo y antes que yo asintiera disparó: «Nómbreme al menos un título escrito por Cervantes que no sea El Quijote».
     Silencio. La pregunta fue a boca de jarro. El preguntón se cruzó de brazos esperando mi respuesta mientras sonreía desafiante. El dueño, detrás del mostrador, lo miraba moviendo la cabeza y de seguro que también esperaba oír qué respondería yo. Tomé el guante y comencé a recordar el episodio enunciado al comienzo de este texto. A ver, a ver, a ver… Pasó casi un minuto, silencio. Y me acordé de uno de aquellos títulos y exclamé en voz alta:
     ─¡La Galatea!**
     El dueño se rio con malicia tapándose la boca y el hombre sorprendido se acercó y me estrechó la mano. «No puedo creerlo», nos dijo a mí y al dependiente. Todavía con cara de incrédulo me miró y me dijo, «permítame que lo invite a una cerveza». Le respondí: «no puedo, voy a manejar, gracias». Así que le indicó al dueño «letrado» que agregara una lata a mi pizza y que la cargara a su cuenta para que me la llevara a modo de premio. 
      Gracias don Miguel (de Cervantes) por la «Paceña».
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*«De cuyo nombre no quiero acordarme» es un giro empleado por Cervantes en el inicio de El Quijote, el que según la Real Academia Española (RAE) equivale a decir «no voy a acordarme» o «no llego a acordarme» en nuestro español contemporáneo.

**La Galatea es una novela del género pastoril, sin embargo, su gran contenido psicológico es notable por las visiones del sentimiento de amor de sus personajes. Fue escrita por Miguel de Cervantes y Saavedra en 1585 en Alcalá de Henares. «La Galatea» es anterior a «El Quijote», novela esta última publicada en su primera parte en 1605. 

Wednesday, July 26, 2017

HERNÁN OSSES SANTA MARÍA

 
El periodista y profesor de periodistas Hernán Osses Santa María. A la izquierda el libro que conservo y que él me regaló en los años 70. Contiene el guión de la película "La Dolce Vita".

POR NELSON PALMA

     Un periodista de Concepción, de los diarios y las radios, de los años 60 y los 70, captó con agudeza los movimientos culturales renovadores que llegaban desde Europa en la música popular y en el cine. Fue Hernán Osses Santa María, además formador de periodistas en la Universidad local y en los medios. Él comprendió el significado que tenía para Concepción esa influencia europea y vibró con ella. Pero, también comunicó eso con entusiasmo en su entorno más cercano y lo llevó donde quiera que se desempeñara.

  Para nutrirse acerca de esta valiosa innovación foránea investigaba en revistas como «L’Europeo», «L’Espresso», «Paris Match»; leía guiones de películas magníficas como «La Dolce Vita»; iba al cine para ver con fruición el trabajo de directores y maestros: Rissi, Antonioni, Demy, Truffaut, Passolini, Bergman, Kurosawa, Rosselini, De Sica, Bertolucci.

Instantáneas , escenas y personajes de películas de Fellini. Imágenes "fellinescas" 
al decir de Hernán.
    Si hasta se hizo amigo del distribuidor cinematográfico de Concepción, Marcos Emilfork, con quien departía animadamente sobre la «fábrica de sueños» mientras oían tangos. Uno de sus referentes era el genial Federico Fellini, quien en pasajes de sus producciones ensalzaba lo grotesco, de circos descoloridos. A Hernán le atraía esa estética de lo feo embellecida y expuesta por el artista italiano. O de esa dificultad para distinguir en sus películas entre lo soñado y lo vivido. 
Marcos Emilfork, experto en 
cine y tangos fue un gran 
amigo de H. Osses.

    Por eso, Osses creó el adjetivo «fellinesco» para calificar a la fealdad dialogando con un ambiente de belleza escénica o para significar personajes de pesadillas al estilo del director italiano con los que uno se tropieza de tarde en tarde en la vida. Fellini se deleitaba mostrando el contraste casi extremo de sus personajes, por ejemplo, entre Sophia Loren y la inabarcable María Antonietta Beluzzi («Amarcord»). En una ocasión a la salida de un cine, Hernán me comentó: «Pareciera que Fellini nos dijera: 'no busquen la belleza en el pueblo'». Nos reímos juntos un largo rato por la apropiada reflexión. La frase me quedó grabada como apotegma de un maestro. 

    ¡Qué decir de las películas francesas que fueron su pasión! Se deslumbraba con «Los Paraguas de Cherburgo», que interpretaron Catherine Deneuve y Nino Castelnuovo con la dirección de Jacques Demy. Le oí decir que esa película la vio ¡quince veces! Apuesto a que la cifra aumentó después de haberla yo escuchado. Se conocía de memoria cada escena de ese filme. 
Catherine Deneuve en dos escenas de «Los Paraguas de Cherburgo», 
una de las películas francesas preferidas de Hernán Osses.
     
En su repertorio no faltaba Luis Buñuel y entre las obras de éste: «El Discreto Encanto de la Burguesía». Le intrigaban las situaciones embarazosas presentadas en esa película, pero también le encantaba su título lleno de ironía. Él lo usaba para referirse con un poquito de sarcasmo a los gustos excéntricos de algunos empingorotados  burgueses de Concepción. 

   A sus estudiantes los motivaba para que crearan un guión cinematográfico y producir un filme en la escuela de periodismo, porque la universidad tenía latas de películas para filmar y que había que usarlas. ¿Habría querido dirigir una producción? Con toda seguridad sí. Conversar con Hernán sobre estos asuntos era entrar en esos recovecos de las inquietudes, de los sueños adolescentes. Observarlo como trabajaba, como reporteaba, como instruía a los fotógrafos, a los diagramadores, era algo inspirador.
Arriba, desfile de personajes circenses de la película «8 ½»; abajo, Fellini dirige a
Marcello Mastroiani para la escena final de "La Dolce Vita".
 
    Escribía con una velocidad superior a la de un periodista promedio; y, lo cautivante que era luego leer sus rápidas y atildadas crónicas, notas, lecturas de fotografías; titulaba, despachaba, iba a los talleres a observar el desarrollo del proceso del diario. Estamos hablando de la prensa escrita.

     Verlo desempeñarse en la radio era un Hernán en una dimensión fuera de lo común: preciso, seguro, de buen vocabulario, utilizaba expresiones que desdeñaban el lugar común o la frase cliché, con ideas innovadoras, de una fina capacidad de observación que le conferían su talento profesional y su calidad humana.

La voz de Catherine Spaak no podía faltar en el programa de
«Simón Bolívar» de Concepción.
     Pero, volvamos a su pasión por la corriente cultural europea. Hernán descubrió la música popular que provenía de ese continente con el oído de un discjockey. En los espacios que producía ─en la radio “Simón Bolívar”, que ya no existe─ introducía esas canciones novedosas, recién salidas y a la venta en las disquerías de Roma, París o Berlín que difundía el programa Paris Ritmo, de la Radio y Televisión Francesa. Así en horario matinal del domingo podíamos oír a Catherine Spaak, Edoardo Vianello, Silvie Vartan, Bobby Solo, Doménico Modugno, Pepino di Capri, Adriano Celentano; con comentarios suyos sobre esas grabaciones musicales intercalados entre tema y tema. Ese espacio radial creado por Hernán fue entretenidísimo y de alta sintonía.

    De regreso en el diario, moviendo el dial de una Hallicrafters, radio de la segunda guerra mundial Osses sintonizaba la Deutche Welle (La Voz de Alemania) , la RAI (Radio y Televisión Italiana) o el servicio de noticias dictadas de La Voz de América. Se informaba a través de los medios disponibles entonces. Hernán era un periodista documentado no sólo de lo que hemos expuesto, también del fútbol, de la política, de los nuevos movimientos políticos que nacían en el seno de los centros de educación superior. 
La estética del contraste en el cine italiano, admirada por Hernán. A la izquierda 
Antonietta Beluzzi («Amarcord»); a la derecha, Sophia Loren («Boccaccio 70»).
   Como profesor universitario contagió con los ideales periodísticos a muchos de sus alumnos en el Curso Propedéutico (Periodismo 114, así se llamaba su asignatura) y fue por su persuasivo discurso que una cantidad selecta de ellos optó por seguir esa profesión precisamente cuando la balanza de las dudas  juveniles podía inclinarse hacia cualquier lado. Un profesor como pocos, un amigo incondicional, una persona inspiradora, hombre generoso para brindar oportunidades, comprensivo, con sentido del humor, con conocimientos, con técnica. No encontraremos otro ser humano con sus características de excepción en los años que nos quedan. Tal es mi testimonio sobre Hernán Osses cuando han pasado apenas unas semanas de su partida.
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En la revisión de estilo de este texto participó el periodista Max Wenger.


EL TESTIMONIO DE LUIS GARCÍA DÍAZ, 
«EL MAESTRO»
     
El periodista y abogado Luis García Díaz, conocido con el seudónimo de «El Maestro», retrató una imagen de lo que fue Hernán Osses Santa María, en un texto de su libro «Setenta y tantos» publicado el 30 de mayo de 1992.  Luego de asumir como director del diario La Patria en reemplazo de Jorge Gómez Torres, recuerda García Díaz:
     «Tuve entonces la suerte de contar con la cooperación de Hernán Osses Santa María, para mi gusto el periodista más capaz y de más alta creatividad que ha surgido en Concepción».
   Y agrega el Maestro García para reafirmar lo escrito en el párrafo anterior:
    «A Hernán Osses se le ocurrió que el diario (La Patria), a despecho de sus falencias, debía publicar un suplemento dominical  y todos nos metimos de cabeza en la idea para sacar virtualmente de la nada un producto que, ciertamente, fue modelo de categoría y esfuerzo periodístico».

Saturday, June 24, 2017

UN MAESTRO DEL PERIODISMO PENQUISTA

               En la tarde de este 24 de junio de 2017 fueron sepultados los restos del destacado periodista de Concepción Hernán Osses Santa María (87). La ceremonia se efectuó bajo fuerte lluvia en el cementerio parque de San Pedro de La Paz, luego de una misa en su memoria en la iglesia San Agustín. En el acto de despedida hablaron una dirigente del Colegio de Periodistas, y los periodistas Carlos Basso y Max Wenger, quien fuera, este último, un gran amigo de Osses. Wenger rememoró al fallecido precisamente desde la perspectiva del periodismo y de la amistad. Resaltó las características personales de Hernán, quien dedicara gran parte de su tiempo a la profesión, sin descuidar por ello su entrañable amor por su familia integrada por Sonia, su mujer, y sus hijos Andrea y Pablo.
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          A continuación presento a mis lectores lo que para mí es una semblanza del periodista fallecido, quien fuera mi profesor en la Escuela de Periodismo en la Universidad de Concepción.

Hernán Osses Santa María.
          Hernán Osses Santa María ha partido de este mundo donde dejó una estela de recuerdos en lo personal y profesional que cada uno de sus cercanos los contará a su manera. Como una de esas personas narraré parte de los míos.
       En perspectiva, estimo que Hernán se desencantó de los dirigentes políticos de su época y tal vez con razón. Frente a ellos fue un escéptico. Por su capacidad para observar, de temprano llegó a la convicción que ellos jerarquizaban acomodar sus propias vidas en lugar del primer objetivo, luchar por el bien común. Y esa pelea de desenmascarar, Hernán la dio solo desde su máquina de escribir. Valiente, porque enfrentaba a un dogmatismo local de adversarios chatos y sin vuelo. En venganza lo secuestraron. Los detalles del episodio son historia conocida. De ese modo quisieron acallarlo. Pero, Hernán estaba por encima de sus enemigos, por eso siguió escribiendo sin trauma, sin buscar revancha. A sus torturadores no les guardó rencor.
           En el periodismo regional trabajó sin calcular resultados. Para los críticos ortodoxos, simplemente caminó por la vida fuera del carril de lo políticamente correcto. Sin llegar a ser irreverente puso en su lugar a quienes lo merecían. Ese valor le admiramos y parece ser la tónica de quienes trabajaron con él y que han escrito sobre su persona en estos días. Con los años los políticos también llegaron a respetarlo, reconociendo en él virtudes profesionales y no militantes.
            Fue un vanguardista, un enamorado del cine europeo de post guerra. Hablar con él en este campo era transportarse lejos de la lluvia de Concepción. Y esta influencia optimista y alegre la sabía transmitir muy bien por la radio y la publicaba con fotos y amenos textos en el diario. Quería que sus lectores soñaran, que se sintieran importantes y que sus auditores levantaran la mirada oyendo trozos del programa «Paris Ritmo» de la radio y televisión francesa cada domingo en las mañanas. 
            Fue un hombre de pensamiento moderno, un innovador que estuvo por fuera de los marcos de la rutina. Su inspiración y su sensibilidad se captaban en el medio. Como comunicador buscó sorprender a los penquistas con sus publicaciones. No fue un hombre común y corriente, por eso estar cerca de él era enriquecedor.
      Tampoco fue grave, ni partidario de formar clanes. Sus relaciones interpersonales abarcaron todo el abanico social. Por ejemplo, asistió al funeral de la humilde abuela que vendía café en la Escuela de Periodismo demostrando así que para él la amistad tenía que ser incondicional. Su conducta estuvo muy lejos de adoptar poses para agradar.  Sentía una íntima rebeldía contra los oportunistas. Le cargaba la mediocridad.
         En su juventud jugó fútbol por el gremio de periodistas. Un texto publicado en la prensa en 1956 así lo ratifica. Después se hizo comentarista deportivo. La personalidad que hemos descrito también se manifestó en esta disciplina. En una ocasión en un camarín le preguntó al técnico argentino José Pérez, que por qué su equipo Wanderers jugaba tan mal. El entrenador se salió de sus casillas y pretendió desautorizarlo. Hernán no se amilanó y siguió con las preguntas. La entrevista, que estaba saliendo en vivo por la radio desde Las Higueras, se convirtió en un debate con un acalorado Pérez. Quizá esa tarde memorable la radio «Simón Bolívar» obtuvo la mayor sintonía de su historia.
Texto del diario El Sur publicado en 1956.

         La ausencia del doble estándar, la generosidad para dar oportunidades y la autoridad profesional fueron su sello. Ese es el reconocimiento de quienes lo conocimos de cerca y de verdad. Hernán Osses Santa María fue el periodista preciso para la ciudad penquista del siglo XX y para los estudiantes de esa carrera de la Universidad de Concepción. Sus crónicas, sus comentarios, sus ideas renovaras en los medios de comunicación le imprimieron un nuevo rumbo al periodismo de entonces. Enorme trabajo. Adiós Hernán, maestro.