Monday, May 28, 2007

ÁRBOLES FORZUDOS



     Me sorprende la fuerza de los árboles. Lucen el poder de un levantador de pesas pero, sin descansar, sin elongar, sin hacer ruido. Observo y me deslumbra la potencia de poderosas raíces bajo los pavimentos. Me pregunto cómo ese ramaje subterráneo levanta pesadas losas de concreto, cómo se hunde en la tierra dura y pedregosa sin usar palas o azadones.
     El otro día vi un pavimento pulverizado por las raíces aceradas de una acacia y después, un muro y una vereda torcidos por la fuerza subterránea de un aromo. Me pregunté ¿cómo es posible liberar tanta energía sin músculos, sin palancas? ¿El crecimiento vegetal puede tener en sí mismo tanta fuerza? ¿Alguien habrá calculado cuantos kilos por centímetro cuadrado puede ejercer una raíz?
     Cuando uno se compra un arbolito y lo lleva a su lugar de destino, debemos tener a mano una pala de hierro, un azadón y un chuzo ─así llaman a una barra de metal con un extremo afilado como un atornillador─. Hay que hacer el hoyo de alguna manera. Y toma un buen rato excavar, retirar la tierra y dejar el orificio listo. Quienes lo hemos hecho, estamos claros que la tierra es dura y a veces durísima. Los chuzos rebotan en el suelo rocoso.
     Cuando el arbolito ocupa su puesto, empieza su crecimiento, muchas veces sin riego. Su raíz delicada se vuelve fuerte y agresiva horadando la tierra más dura que podamos imaginar. Si hay pavimento, esa raíz empuja hacia arriba, quebrándolo, en la construcción de su propio espacio. Pero, ¿cómo se genera la fuerza necesaria para ese pesado trabajo? La única respuesta es el crecimiento, que puede llegar a demostrar tanta fuerza, como el que pueda tener una retroexcavadora.

(Foto: www.ciudadjardinmalaga.es)

LOS TEMAS PROPIOS IMPROPIOS DE LA TV


Durante dos décadas --entre finales de los setenta a finales de los noventa--, los canales nacionales se preocupaban de informar a sus audiencias, bien o mal con o sin omisiones. Un telespectador promedio quedaba con un barniz de lo más importante en política, en internacional, en policía, en medio ambiente, en asuntos regionales, en espectáculos, en variedades y en cosas insólitas. Aquellos espacios incluían comentarios sobre política, tecnología, sobre hechos del exterior. Los editores de entonces enviaban equipos de reporteros a distintas partes, con el fin de estar presentes en la cobertura de noticias duras.

La excepción se daba sólo para los lanzamientos de un noticiario renovado. En esas fechas, los editores creaban espacios entre las noticias, para insertar temas propios, llámese un reportaje de una gira por el exterior, una o dos notas exclusivas de regiones.

Yo creo que ése fue el génesis de los “temitas propios”, como hoy llaman los editores a sus coberturas, apartándose de la agenda de interés nacional. Así, en los noticiarios abundan reportajes tales como el submundo de la droga, las pandillas que asaltan bencineras, la trata de blancas, el tráfico de baterías usadas, etc. Pero, no es extraño deducir que esta moda se haya originado en las llamadas "pautas blancas", generadas durante el régimen militar.

Los temitas propios tienen dos fuentes: los pensantes de una reunión de editores y los pensantes de los departamentos comunicacionales que asesoran a empresas, instituciones, corporaciones y el gobierno.

Un reportaje se puede fraguar en una oficina corporativa con periodistas y comunicadores, muy lejos de un departamento de prensa independiente. Los profesionales corporativos pasan el dato de su asunto de su interés, a un editor amigo y le ofrecen medios, movilización, hospedaje o imágenes para su realización. El editor le da vueltas al ofrecimiento y plantea la idea en reunión de pauta. Allí los pensantes barajan la opción de producir el reportaje ofrecido, al que agregan complementos y se arma el cuento: tenemos listo un temita propio.

De ese modo, los noticiarios de hoy se llenan de hechos de este tipo que se presentan con llamados rimbombantes: el oculto robo hormiga en los supermercados, la verdad detrás de las carreras clandestinas de automóviles y no sigo.

Hay editores arrogantes en los medios que desprecian las noticias de la agenda nacional, diciendo que no interesan a nadie. Así, privilegian sus hechos puntuales, que son fruto de su creación la mayoría de las veces. Pero, en ciertos casos, con clara influencia corporativa.

Los temitas propios interesan más al medio y a las corporaciones que a los millones de telespectadores. No niego que dan rating y que son rentables por lo extraño, las imágenes o el asombro pasajero. Pero, de eso no queda nada en los discos duros de la población. En vista de estas realidades, propongo crear dos noticiarios por estación de tv. Cuarenta minutos para “temitas propios” y diez minutos para los hechos que nos interesan a todos y que hoy son los grandes ausentes de las pantallas.

Thursday, May 17, 2007

LOS MINISTROS, LAS LLUVIAS Y LOS DIOSES


    Desde distintos sectores han molestado al ministro René Cortázar por afirmar que él rezaba para que no lloviera en Santiago. Mi comentario al respecto no pretende ser una talla más, sino un razonamiento.
      Cortázar cometió un primer error y fue su intento por involucrar a los dioses, como lo hacían los héroes atenienses antes de entrar en batalla. Les pidió una ayudita. Si en el Olimpo frenaban la lluvia, él se evitaría un grave problema: un millón de usuarios del Transantiago no se mojarían, resfriarían y eventualmente morirían esperando un bus en los paraderos inconclusos.
    ¿Pero, qué pasaría si estos ruegos fueran atendidos? Sería un gran favor para Cortázar. Pero, derechamente los dioses se meterían en política. No por los beneficiosos efectos de sus decisiones en los pasajeros de los buses, sino porque detener las lluvias causaría otros problemas mucho peores para el gobierno de Bachelet.
      Veamos, el hecho de no tener lluvias a estas alturas del año ha generado la mayor contaminación del aire de la capital en casi una década. Flaco favor de los dioses, en tal caso, para la intendenta Del Piano. Sin agua ni vientos, el aire viciado queda dentro de la cuenca capitalina afectándonos a todos.
    Consideremos otro impacto de la falta de precipitaciones. Los trabajos de la agricultura, de la preparación de las tierras para los próximos sembrados pueden sufrir un retraso. El afectado sería el ministro del ramo, Alvaro Rojas, quien a su vez seguramente comenzaría a invocar a los dioses para evitar las quejas de los agricultores y su eventual aumento en las tasas de desempleo en ese sector.
   Por último, los ruegos de Cortázar podrían ser una fea bofetada para el flamante ministro de energía, Marcelo Tokman. Porque sin agua se secan los embalses y en consecuencia escasea la electricidad. Yo creo que los dioses deben estar reflexionando a esta hora entre meterse o no en la política local.

Thursday, May 10, 2007

¿QUÉ ES UN SER HUMANO?


     Mi profesor de Física en el Liceo Enrique Molina Garmendia, el gran Marcos Ramírez Cofré, en una clase ─a título de no sé qué─, nos dio su definición de hombre o, digamos, ser humano, para no herir a nadie por el género. Dijo con su voz carraspeada, fruto del abundante consumo de cigarrillos y con remarcada pronunciación de las s, casi como sh: «hombre es el animal que mide».
     En ese momento le hallé sentido, pero después advertí que de alguna manera los animales también miden, si bien no como los hombres, ellos calculan con un buen grado de acierto. Por ejemplo, en una competencia de equitación, un caballo salta sólo los obstáculos que calcula puede pasar. Un mono en la selva salta de una rama a otra cuando está seguro que la puede alcanzar, de lo contrario, no. O sea, los animales miden a su manera, no en centímetros o en otra unidad, pero miden.
       Una definición más atinada que la anterior la leí años más tarde: «hombre es el animal religioso». Pero, después de ver tantas barbaridades, llegué a la conclusión que hay hombres que están muy lejos de la religión o que hacen chambonadas dentro de ella. ¿Dejan de ser hombres en tal caso?
      Creo que deberíamos convencernos que un ser humano no es un animal, porque tiene un alma, porque es capaz de establecer comunicación con otras esferas, porque puede oír una voz que le dice aun sin palabras: «eso está bien o eso está mal. Ten cuidado. Sé prudente. Ahora es el momento. ¡En marcha!»
    A cuarenta años de aquella clase de Física, hoy si pudiera le diría al fallecido gran Marcos Ramírez Cofré: el hombre mide. Sí, pero no es un animal. Para comprender qué es un ser humano, hay que desprenderse de la condición animal y aceptar que el hombre no tiene nada en común con los perros o con los gatos, salvo los huesos.
    Para finalizar, creo que la definición más certera de todas, la dio el filósofo británico John Locke en el siglo XVII: el hombre es el lobo del hombre.

Thursday, May 03, 2007

ATRAPADOS EN EL PENSAMIENTO

     Pensamos porque hablamos. No tendríamos pensamientos complejos si careciéramos de nuestro lenguaje aprendido. Por eso, ─dicen los estudiosos─ los animales no piensan y ésa es otra gran diferencia con los seres humanos.
     Pero, ¿cómo pensamos? Nuestros pensamientos siguen el patrón aristotélico. Son operaciones de lógica formal. Esto es que usamos premisas y sacamos conclusiones como las sumas o las restas. Es el pensamiento racional de Occidente el que nos hace ser como somos. Aristóteles dice que hacemos ciencia de las cosas que ocurren habitualmente y que no es posible teorizar sobre asuntos ocasionales.
     Y como pensamos de esa manera, estamos acostumbrados a hacer que el mundo funcione dentro de esa cancha rayada por la cultura. Si los hechos no calzan en esa dinámica mental, los descartamos por inservibles, absurdos y lo demás.
     Debido a esa forma de pensar, es que queremos racionalizar la religión, por ejemplo, entender a Dios como un fenómeno de ocurrencia histórica. A nuestro pensamiento le cuesta comprender un milagro o los misterios divinos. Estamos atrapados en esta forma de pensamiento que se ajusta muy bien a la vida ordinaria, pero que no da el ancho para comprender los vericuetos de la realidad poco común.
    Este intro viene al caso, para aceptar que, por al menos un momento, hay que dejar de lado el pensamiento aristotélico para abrirnos a la comprensión de otras realidades. 

Wednesday, May 02, 2007

EL PODER ASOMBRADO FRENTE A LA IRA

Nada tienen en común la ciudad sureña de Río Gallegos, en Argentina, ni la humilde localidad de Empedrado, en las serranías costeras de la séptima región, salvo por los hechos registrados el pasado fin de semana. En ambos puntos, dos personas tomaron equipos pesados, para dar rienda suelta a su furia.

En Argentina, el chileno nacionalizado, José Mancilla, tomó un camión cargado que no era suyo, y corrió varias cuadras, chocando a otros vehículos, hasta volcarse a doscientos metros de la residencia desocupada del hijo del presidente Kirschner. La Casa Rosada habló de un atentado contra la vida del mandatario. Pero, la prensa demostró que Mancilla estaba fuera de sus cabales. Aparentemente su ira se desató por las injusticias del gobierno contra el gremio de profesores. En todo caso, un hecho insólito y sin parangón en una ciudad apacible como Río Gallegos.

Otro lugar apacible –supongo—es Empedrado. Allí el protagonista fue Claudio Carrasco Chamorro, de 23 años, un trabajador forestal, retenido por Carabineros, aparentemente por estar bebido. Cuando vi esta noticia por televisión me formé la siguiente idea de los hechos:

La policía sostuvo un entrevero con Carrasco y le dijo algunas cosas desagradables a él y a su esposa. No se metan con ella, les advirtió el trabajador molesto. Terminado el asunto, el obrero, ofendido, pudo haberles dicho a los agentes: “esperen, que vuelvo”, como Shwartzeneger en Terminator.

Carrasco dejó a su mujer camino de su casa y él se dirigió a su empresa. Dicen que ingresó por la fuerza, porque ya era de noche. Allí, tomó las llaves de un cargador frontal pesado que él operaba en su trabajo diario, hizo el contacto, arrancó el motor y partió conduciendo el equipo forestal en dirección al retén de carabineros.

En el lugar, los policías estaban enfrascados en sus quehaceres. Por eso, se sorprendieron al oír retumbar un motor tan cerca. Carrasco embistió a los vehículos policiales estacionados en la calle y después chocó de frente contra los postes del corredor del recinto. Parte de un muro se vino al suelo y también la techumbre. El carabinero que quedó adentro logró salir corriendo como los otros. Carrasco giró las palancas de su máquina y comenzó a perseguir a este último agente, aparentemente la misma persona con la que tuvo el altercado. Aquél se dirigió hacia el centro de la plaza.

El cargador frontal pesado subió a la vereda arrancando luminarias y escaños. Mientras huía, el policía miraba para atrás y veía como se le venía encima una enorme mole amarilla con sus luces encendidas, rugiendo y avanzando a escasos metros. En los mandos venía Carrasco echando chispas por los ojos y haciendo rechinar los dientes. Desesperado, el carabinero se escondió detrás de unos tilos de la plaza. En ese momento el monstruo mecánico quedó varado en la pileta central. Después, obvio, Carrasco fue reducido y hoy está preso. Probablemente una agresión de este tipo no está en los manuales de contingencia de Carabineros.

Moraleja: La ira frente al abuso de poder puede adquirir ribetes de una película de terror, como lo visto en Río Gallegos y en la apacible –supongo-- localidad de Empedrado.

Friday, April 27, 2007

EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Es comprensible el temor y el nerviosismo de los ayseninos por las fuerzas de la naturaleza. Quieren salir de allí, dejar sus casas, sus vidas y sus historias. No es para menos, por los fuertes temblores y las olas gigantes. Por experiencia y por cultura chilensis, sabemos de eso, que no es agradable vivir con esa tremenda presión sobre los hombros.
 
Me sorprende la pasividad de las autoridades y del resto país frente al drama de nuestros compatriotas. Los primeros se han enfrascado en una lucha política, olvidando el dolor de esa gente, más preocupados de ellos mismos. No han sabido llevar aliento, optimismo, energía. No han levantado al país en una gran cruzada de solidaridad. No han organizado nada comunicacional, de contenido humano para aliviar las tensiones de nuestros sufridos ayseninos.
Cuando digo que el país no se ha inmutado, me refiero a los medios de comunicación. No han ideado, por ejemplo, secciones con saludos de personajes, del pueblo, de trabajadores, de profesionales, para enviarlos a través de las pantallas de manera que los sureños se sientan acompañados y noten que todo Chile los apoya en su sufrimiento. ¿Por qué los noticiarios centrales no terminan su edición cada noche con una voz de aliento, con testimonios reales de tanta gente que quiere ayudar, que quiere mandar cariños, besos a estos ayseninos abandonados?
En Estados Unidos, por ejemplo, la cadena AFN, envía periódicamente saludos a sus soldados en ultramar, de actores de cine, de políticos, de gente común, choferes de taxi, vendedores de supermercados y una infinidad más, para levantarles la moral.
 
En este sentido, me preocupa este atolondramiento nacional, esta insensibilidad de quienes tienen la manija de los medios de comunicación, de los pensantes sentados en escritorios en La Moneda. Es lamentable. Por esta razón se me viene a la memoria esa canción de Joan Manuel Serrat, con letra de Mario Benedetti: “El sur también existe”. Saludos amigos anónimos de Aysén. Aquí va un trocito de la canción:

Pero aquí abajo, abajo, cerca de las raíces donde la memoria

ningún recuerdo omite y hay quienes se desmueren, y hay

quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un

imposible que todo el mundo sepa que el sur,

que el sur también existe.

Tuesday, April 24, 2007

SI TAN SÓLO ALGUIEN HUBIERA TENIDO UN ARMA

"Dos maneras de protegerse de un ataque violento".
Un amigo me dijo que la trágica historia de la Universidad Virginia Tech habría sido otra, si alguno de los estudiantes abatidos por las balas del criminal --o al menos uno de los tantos testigos presentes en el campus--, hubiese tenido un arma.

Pero, los hechos fueron como fueron, y hoy solamente oímos lamentaciones. Si al igual que el sujeto que compró las armas y las municiones para realizar su juego infernal, otro estudiante, en sus cabales, hubiera adquirido una pistola o un revólver para portarlo en su mochila, habría sido capaz de dejar al asesino fuera de combate antes de que aquel matara a todos los que mató.

La misma persona que me hizo este comentario, me recordó un antiguo adagio estadounidense que dice que es mejor tener un arma para enfrentar al mal, que adquirirla después de los acontecimientos.

Sin embargo, le rebatí diciendo que si siguiéramos esta lógica, al final todos deberíamos portar armas. Y mi amigo, muy juicioso y ya de edad mayor, me respondió que efectivamente sería lo mejor, porque así los delincuentes o los asesinos lo pensarían dos veces antes de actuar.

El sudcoreano que disparó en Estados Unidos procedió con la cobardía propia de un enajenado que sabe que sus víctimas estaban indefensas. En realidad, el razonamiento de mi amigo tiene mucho sentido.

Tuesday, April 17, 2007

EL ORGULLO INCONDUCENTE DE LOS TREINTONES


     Una persona de La Moneda me dijo que equipos de treintones diseñaron el proyecto Transantiago, con las consecuencias de todos conocidas. Trabajaron durante meses en sus computadores hasta que llegaron al producto que sustituyó el sistema de transporte público de las micros amarillas. La idea de hacerlo era buena, pero no como lo hicieron.
        Sin embargo, mi asunto de análisis no es ése, sino aquello que está detrás.
      Posiblemente el lío del Transantiago, que ahoga al gobierno, cae en el espacio de la lucha generacional, donde hombres y mujeres que pisan los treinta creen que les llegó el turno de tomar las riendas del manejo de la sociedad. Una persona en los treinta considera que ya lo sabe todo, por tanto actúa, con abierto desprecio por la experiencia. Este fenómeno social, a mi juicio, es nuevo, porque la historia nos dice que en los proyectos antiguos los jóvenes ponían la energía y los viejos o los consejos de ancianos aportaban con la experiencia.
     Por tanto, estimo que existe una torpeza treintona que emana del orgullo propio de esa edad promedio, de no saber escuchar, de no comprobar, de falta de vivencia. Entonces vemos jóvenes ejecutivos arrogantes y, por cierto, grandes metedores de pata. Así cuando dejan la embarrada, salen los políticos a poner la cara o a bajar el perfil al problema.
    El problema del Transantiago  es un ejemplo patente de la egolatría treintona, sustentada en modelos teóricos, lejos de la realidad. Quienes pagamos las consecuencias somo quienes esperamos horas en los paraderos, viajamos colgando en las micros, guerreando con otros pasajeros, a garabato limpio con los choferes.
     Y de la torpeza treintona tengo más ejemplos, que omitiré por el momento.
   Pero, como aquí no estamos para quejarnos, propongo que en la educación básica, media y universitaria se abra un espacio para enseñar a las futuras generaciones que tomen conciencia del peligro del «síndrome treintón», porque las embarradas, fruto del mal orgullo, hacen sufrir a millones de personas. Sólo así podríamos atenuar otros «resbalones» del porvenir.

Friday, April 13, 2007

ME TINCA QUE SÍ, ME TINCA QUE NO


Hace años oí que los médicos eran más o menos certeros dependiendo de su género. En este sentido el pálpito femenino se convertiría en un plus para diagnosticar y para combatir enfermedades siguiendo un camino distinto al que intentaría un hombre. Se me grabó esto de las doctoras instintivas, quienes con la ciencia como base, se lanzaban a tratar los males humanos con el arma de su instinto.
Esta propiedad psicológica, vinculada a las emociones, también ha sido objeto de estudios. Así, entonces, existe un instinto gregario, uno de supervivencia y otro de reproducción; añadiendo algunos estudiosos un cuarto instinto: el religioso.

Por lo que he averiguado, ningún investigador ha incluido en la clasificación científica el instinto político.

En consecuencia como no hay asidero, hoy en día presenciamos una polémica por la afirmación de nuestra Presidenta, quien declaró que su tincada le decía “no pongas en marcha el Transantiago”. Ella es médico y mujer, o sea tiene el plus para diagnosticar con un poquito de más certeza que un hombre.

Pero, no hay que mezclar las cosas, el rol de médico instintivo valdría para las enfermedades, no para la cosa pública. Por eso, nuestra Presidenta es objeto de fuego cruzado desde adentro y desde afuera.

No se puede gobernar para tanta gente siguiendo el dictado de los instintos. Lo más aconsejable es seguir el método científico. Las tincadas hay que dejarlas para jugar al Loto.

Thursday, March 29, 2007

LA BELLEZA DE LA FEALDAD

¿Cómo es posible que una cosa fea pueda alcanzar belleza? Escenas de dolor o entes repugnantes por naturaleza resultan a veces agradables de ver. La respuesta a esta contradicción, nos la entrega, Umberto Eco, quien señala que es el arte el que tiene el poder para representarlas de manera hermosa.

Lo anterior, sin embargo, no significa que la cosa fea sea hermosa en sí misma. La belleza se la otorga la representación artística, porque en la realidad la cosa fea es chocante e indeseable.

En cambio, los hechos hermosos de la naturaleza no tienen un fin, ellas causan placer per se, porque simplemente son. Pero, el arte es el fin de una causa. Esa es la diferencia entre lo hermoso natural y lo hermoso en el arte.

En la Edad Media, dice Eco, los ricos adornaban sus cuerpos con ropas exquisitas y extravagantes para sobresalir, en cambio los pobres se vestían con harapos descoloridos por el uso. La única opción que le quedaba a los desposeídos era la armonía de sus cuerpos, si la tenían. De lo contrario, no. A propósito de esto, un profesor me decía: 'no busque la belleza en el pueblo'.

Y la única hermosura gratis que los pobres podían ver era la que les regalaba generosamente la naturaleza: un hermoso árbol, un río, un amanecer, una arrebolada, una luna llena, el campo florido. No tenían acceso al arte o a los adornos.
Hoy en día, el asunto es un poquito más distinto. La diferencia respecto de la Edad Media es que los pobres hoy pueden ver la belleza desde la pobreza de sus humildes hogares, gracias a los medios de comunicación como la tele. Algo hemos avanzado. Buena conclusión, mi amigo.

Thursday, March 22, 2007

FÚTBOL CON MAYÚSCULA



     










                            Oír los comentarios del fútbol en la tele para mí es una frustración, porque son espacios donde no se habla de fútbol. Quienes deben hacerlo, porque para eso reciben un sueldo, escapan el bulto abordando asuntos laterales que lindan con la farándula. Si se trata de hablar de la U, sale a la palestra el fracaso de Bombalet para llegar a la banca o los desatinos del síndico Edwards o del ex diputado Waldo Mora. Pero, nadie hace mención que el mal momento azul es debido a la falta de un buen volante armador del juego, la carencia de velocidad del atacante que avanza por las puntas o la falta de precisión en el cabezazo. Porque eso sí que me interesa como espectador de un programa deportivo.
     Cuando hay que hablar de la selección, sale al baile lo que ha hecho o lo que está haciendo el presidente de la ANFP, un tipo por lo demás introvertido y algo abúlico, con problemas de comunicación, pese a que me han dicho que es periodista. Pero, los comentaristas no dicen, en este caso, por qué pena la falta de David Pizarro, a quien se echa de menos por su capacidad para hilvanar juegos, imponer respeto y dominio en la zona de creación.
     Si se trata de Colo Colo, emerge una supuesta fobia a los aviones del técnico Luis Borghi o el problema de los accesos al estadio Monumental. Se sacan cuentas respecto de los puntos que deben reunir los albos para seguir en la copa Libertadores. No se habla de la aplicación del equipo y su capacidad para superar problemas dentro de la cancha gracias al talento de Alexis Sánchez, las sorpresas de Suazo o el sentido de ubicación en el arco del guardavallas Cejas.
      Si hay que abordar el juego de Lota Schwager, lo primero que hará un comentarista será referirse a que el presidente del club influye en el técnico; pero no me dice que el equipo inspirado tiene la habilidad de armar juego desde atrás y que con el control de la pelota a ras de pasto se convierte en un rival peligroso.
    Parece que al hablar de los dirigentes por sus aciertos o sus fallas y no de fútbol, los comentaristas creen hacerse más influyentes e importantes. De ese modo, yo entiendo que ellos no demuestran ningún cariño por la actividad que les da el sustento.
    A ninguno le he oído describir el perfil de juego del equipo tal o cual, las fortalezas del jugador tal o cual, la inteligencia en la entrega del balón de un arquero tal o cual, una fórmula no explotada por un técnico tal o cual…
     Pero, lo que llega a ser patético es lo que se dice durante las transmisiones en vivo. La narración del juego es lo último. Lo primero, por cierto, es el comentario insulso de alguna a situación administrativa del club, del término del contrato de un jugador, de las tensiones entre el entrenador y la dirigencia, del problema de los pasajes del avión, la población en número de habitantes de la ciudad, la fecha de fundación del club y todo lo demás imaginable.
     Entonces el periodismo deportivo está en deuda, porque pese a la carencia de juicios técnicos que evidencian los comentaristas, el fútbol aún sobrevive, por el amor de los hinchas, los simpatizantes y el pueblo futbolero, no por lo que dicen aquellos que tienen el micrófono.
     Por eso, un amigo mío, me cuenta que cuando ve el fútbol por la tele, baja totalmente el audio, para no contaminarse con la mediocridad del sistema. Sabia actitud.

Wednesday, March 21, 2007

LA TRÁGICA EXPERIENCIA DE UN PENQUISTA ELEGANTE

Fui compañero de curso y amigo de Jaime S. en el Enrique Molina Garmendia. Un tipo bien plantado que gustaba de las corbatas, los buenos trajes y que lucía siempre los zapatos lustrados. Era de Cañete, pero usted lo ponía en Manhatan y pasaba soplado como neoyorkino, tez blanca y pelo algo ondulado, elegante. Además era un gallo de familia acomodada. Conversar con él significaba terminar hablando de asuntos forestales, pulgadas de madera, pinos o aserraderos, porque su padre tenía fundos en Nahuelbuta. Pero, gracias al buen humor de Jaime S., todas esas cosas áridas resultaban divertidas.

Cuando entramos en la Universidad, Jaime S. se fue a Derecho y después saltó a Sociología. Ya en la U nos encontrábamos con menos frecuencia, algunas veces tomándonos un cafecito o comiendo un berlín a media mañana en el Ombligo. Conversábamos sobre asuntos comunes, pero noté, en breve tiempo, que mi amigo se estaba radicalizando. Ya no hablaba cosas divertidas. Sin saber cuándo y por qué, dejé de verlo. Ni supe más de él en décadas.

Este fin de semana asistí a un seminario del partido Socialista, lugar donde vi muchos rostros de entonces. Durante el break tuve oportunidad de acercarme a muchos de ellos, para mirarlos de cerca y reconocerlos, en la esperanza de hallar a algún amigo de aquellos años. Cada uno llevaba su tarjeta de identificación a la vista. Me sorprendió una de las tarjetas, en particular: Eliseo S. Adiviné, por el apellido y por el semblante del portador, algún parentesco con mi amigo Jaime S. Me acerqué y lo saludé. Ésta fue, más o menos la conversación:

--¿Disculpe, por casualidad es usted de Cañete?
--Sí. Pero de eso hace tiempo. ¿Por qué?
--¿Será usted pariente de Jaime S.?
--Claro, es mi primo. ¿Lo conoce usted?
--¿Qué es de él. Dónde está. Qué hace?
--Vive en México, pero no sé adónde. No lo veo desde hace años, ni ha escrito.

En seguida Eliseo S. me dio antecedentes amargos:

--Bueno, como tú sabes, este hueón era loco. Se fue al mir y tomó en serio esto de los movimientos sociales. Adonde había protestas de estudiantes o de trabajadores en Latinoamérica, allá iba el hueón. Una vez, en México, lo acompañé a una manifestación pública. El loco estaba en la primera línea de combate, cuando le llegó un balazo en la cabeza. Cayó, tuve que ayudarlo y llamar una ambulancia. La bala le entró por la nuca y le salió por arriba de la cabeza. El proyectil le arrancó masa encefálica y huesos. Se salvó por milagro, pero quedó con secuelas. Tuvo que aprender a hablar de nuevo. No sabía caminar…

Antes de despedirnos le pedí a Eliseo S. que le diera saludos míos a su primo si alguna vez volvía a encontrarse con él.

Ése parece que fue el destino de mi amigo Jaime S., de Cañete, perdido hoy en algún ignoto lugar de México, viviendo sepa Dios en qué condiciones. Su vida hoy sería tan distinta si hubiera seguido cultivando su afición por las corbatas, los buenos trajes y los zapatos bien lustrados.

(N. de la R.: Omití deliberadamente el apellido, pero, quienes conocen a Jaime saben a quién me he referido.)

Monday, March 19, 2007

LOS DISCURSOS ANTIGUOS




Dicen que el papa Urbano II era un hombre corpulento de casi dos metros de altura, rubio, joven y francés. Una novela sobre las Cruzadas recuerda su discurso en Clermont, en el centro de Francia, el 27 de noviembre de 1095, ante una gigantesca multitud de enardecidos caballeros feudales. El papa los urgió para que fueran a recuperar el Santo Sepulcro.

Les dijo Su Santidad desde un podio en medio de la plaza estas conmovedoras palabras:

«Guerreros que me escucháis. Vosotros que buscáis sin cesar pretextos para la guerra, regocijáos porque ésta es una guerra legítima. Vosotros que fuiste tantas veces terror de vuestros conciudadanos y que vendéis por un vil salario vuestro brazo al furor ajeno, id a defender la casa de Israel, que es la viña del Señor de los Ejércitos».

Dicen que los miles que lo escuchaban se pusieron a llorar de emoción y decidieron actuar, fruto de esta arenga guerrera del pontífice, quien durante su discurso esgrimía un crucifijo como si fuera una espada.

Con sus electrizantes palabras, Urbano enviaba a ejércitos de guerreros europeos a Palestina a recuperar para la cristiandad el Santo Sepulcro a cambio de obtener, los combatientes, la salvación de su vida eterna.

Ésa es la historia conocida. Lo que ningún escritor ni novelista ha dicho es cómo ese papa, por muy maceteado que haya sido, se hizo oír más allá de veinte metros de distancia. Sin parlantes, sin micrófonos, sin energía eléctrica, sin técnicos de audio resulta hoy imposible imaginar, cómo sus palabras llegaron a todos los presentes congregados en la plaza de Clermont.

Los libros de comunicaciones, los especialistas en estos temas, siempre dan por hecho algo que es inexplicable hoy en día: cómo se hacían oír los oradores antiguos en sus discursos ante las masas. Ojalá haya algún estudiante de periodismo que investigue este asunto y construya una tesis. Sin duda se apoyó fuertemente en  movimientos corporales.

Me pregunto si los retóricos modernos serían capaces de enardecer a las masas sin un micrófono. ¿Qué recursos de audio empleó Urbano II para desatar la Cruzadas, una guerra que nos pena hasta el día de hoy con las réplicas del terrorismo islámico? Misterio.

LOS PUERTOS DEL PLANETA MARTE


Las distintas visiones que hemos tenido del planeta Marte, en menos de un siglo, nos dan el mejor referente de las profundas diferencias que pueden existir entre un sueño y la realidad. A través del telescopio, los científicos creyeron ver gigantescas líneas en la superficie marciana, que unían –aparentemente—grandes mares y lagos. Esas líneas oscuras y borrosas fueron interpretadas entonces como una red de canales. Por lo que, durante un largo período, a Marte se le conoció también como el planeta de los canales.

En la década de 1920, el artista norteamericano, John Cameron, se inspiró en esos relatos vagos de la ciencia para interpretar una escena marciana, como lo muestra la primera fotografía que acompaña a este texto. Allí se observan los canales que unían océanos y lagos a través de desoladas estepas. Los marcianos utilizaban dichos cursos de agua para ir de un punto a otro del planeta. Aquí vemos un puerto muy importante donde decenas de viajeros esperan tomar sus naves para dirigirse a su punto de destino. En la distancia se pueden ver otros dos puertos importantes y los canales, perdiéndose en el horizonte. Este era el sueño, la visión artística de una ordenada sociedad marciana, desarrollada y moderna.

Sin embargo, la hipótesis de los canales se derrumbó en 1964 con las primeras fotografías que envió una sonda espacial. Aquellas imágenes captadas desde unos siete kilómetros de altura mostraron sólo una superficie irregular llena de cráteres, depresiones, llanuras y montañas. Canales no había por ninguna parte. Esa era la verdad.

La realidad está expresada aquí en foto tomada por un robot desde el suelo de Marte y enviada a la tierra el 2004. Se aprecia el suelo desértico y yermo de un planeta rodeado de una atmósfera anaranjada e irrespirable para el ser humano o para cualquier ser viviente de los conocidos.

Como nos gustar soñar, es que quisiéramos los canales y los modernos puertos marcianos descritos por el artista. Pero, la dura realidad es la otra, la que debemos enfrentar.

Friday, March 09, 2007

UN CUENTO: LA CONFERENCIA DEL SEÑOR


  Finalizada la santa conferencia del Señor, fue el momento para las preguntas.

    El científico preguntó: ¿Qué hora es?
      Pero, el filósofo preguntó: ¿Señor, dime qué es la eternidad?

  El científico preguntó: ¿Cuáles son las coordenadas exactas del lugar donde nos hallamos?
     Pero, el filósofo preguntó: ¿Señor, por qué estamos en este mundo?

    El científico preguntó: ¿De qué está constituida la materia?
   Pero, el filósofo preguntó: ¿Señor, aclárame, qué hay más allá de la física?

   El científico preguntó: ¿Cuáles son las expectativas de vida del ser humano?
    Pero, el filósofo preguntó: ¿Dime, por favor qué es la muerte?

    El científico preguntó: ¿Cuáles son los límites del yo?
    Pero, el filósofo preguntó: ¿De qué está constituida el alma?

   El científico preguntó: ¿Dónde comienza y dónde termina este camino?
   Pero, el filósofo preguntó: ¿Dios, hacia adónde se dirige la raza humana?

  Compadecido, el Señor dio sus sagradas respuestas y en el ambiente hubo satisfacción. Pero, no pudo cerrar su conferencia, porque el filósofo siguió preguntando.

Tuesday, March 06, 2007

LIMPIAR EL PISO NO PUEDE SER UN CASTIGO


Naomí Campbell.
     La justicia de Nueva York condenó a Naomí Campbell a pagar 340 dólares en multa y a cinco días de trabajo comunitario por agredir a su nana en la cabeza. La víctima es de nacionalidad chilena, Ana Scolavino.
   Naomí pidió perdón. Pero igualmente le cayó la condena encima.
   Me sorprende el sentido del fallo: limpiar el piso de un edificio en Manhatan y que eso constituya una pena.
   Primero, considero que el trabajo en sí no es algo malo, sino que valioso en esencia. Si la justicia considera que es un acto que al cumplirlo se convierte en una pena, me surgen las dudas. El trabajo no es un castigo, de lo contrario estaríamos todos castigados, hasta el juez.
   Pero, lo más preocupante de este asunto es el tipo de trabajo. La justicia considera un castigo limpiar pisos. Quiere decir, que mira con desprecio a las personas que honestamente hacen esa labor y así se ganan la vida.
   Desconozco los fundamentos teóricos para una legislación de ese tipo. Pero, creo que se comete un acto lamentable al considerar que los trabajos más humildes son indignos. De mayor justicia sería haber condenado a Naomí a hacer lo que ella sabe hacer muy bien, modelar, pero sin paga para ella, de manera que los ingresos hubieran sido destinados a una fundación benefactora.

LA EFICIENCIA ES ASIMÉTRICA

Entiendo por eficiencia, conseguir lo máximo por lo mínimo. Por ejemplo, un auto que da más kilómetros por un litro de gasolina es más eficiente que otro que cubre menos kilómetros por la misma unidad de combustible.

Extrapolemos el modelo al transantiago. Desde el punto de vista de los empresarios micreros el nuevo sistema de transportes es mucho más por menos. Los microbuses van siempre llenos. O sea, se transporta a más gente en un solo vehículo y se gasta menos bencina. Ingresa más dinero y por anticipado, qué mejor. Para el gobierno, también es más por menos: más aire limpio, más calles despejadas, más orden. Menos buses a la vista en las avenidas de la ciudad.

Veamos el asunto desde el otro lado, desde el punto de vista de usuario. Para éstos, eficiente es un servicio que los lleve más rápido, holgados, cómodos y que los deje más cerca de su lugar de destino, por menos dinero. Estos aspectos, no tienen cobertura con el transán –como lo conocemos hoy--, por lo que la eficiencia es categóricamente asimétrica: positiva para unos y negativa para otros.

Las asimetrías, como parte de las nuevas reglas del juego, son injustas. Por eso vemos manifestaciones y quema de neumáticos contra el transán. Y el gobierno ha dicho que los problemas con el nuevo sistema de transporte se mantendrán a lo menos por noventa días. Queridos usuarios, serán tres meses de injusticias, según mi parecer. O sea, el costo de una ciudad más limpia, con menos buses y con pago anticipado que tenemos ahora, corre por cuenta de los ciudadanos, porque las empresas siguen ganando más dinero que antes gracias a esta nueva eficiencia asimétrica descubierta en alguna oficina de ingenieros.

Monday, February 26, 2007

HASTA CUÁNDO: LA NATURALEZA SE VA A CANSAR DE LIMPIAR LO QUE ENSUCIAMOS


       Lo invito a que observemos juntos los caminos distintos que toman los hombres y la naturaleza en el cumplimiento de sus tareas.
      Cuando la raza humana trabaja, contamina; cuando lo hace la naturaleza, ocurre lo contrario, el ambiente se limpia.
     Veamos: una empresa construye un edificio de departamentos. Dependiendo de la altura y el tamaño, los trabajos pueden tomar más de un año. Durante la construcción se generan ruidos espantosos, un vasto perímetro se ensucia con polvo, barro y escombros, se producen malos olores.
     Del otro lado, veamos como lo hace la naturaleza, supongamos un bosque. Los árboles crecen en silencio, sostenidamente, van consumiendo gases tóxicos y crean microclimas y hábitat para otras formas vivientes. En madurar un bosque de pinos puede tardar veinte años, pero desde muy jóvenes los árboles son una bendición.
     Para hacer el edificio, los hombres gastan una desproporcionada cantidad de energía. Digo desproporcionada porque inciden factores como su transporte al lugar donde se construye; por la entropía; por la producción en los pozos petroleros remotos o por el funcionamiento de las centrales termo e hidroeléctricas. Eso es contaminación ambiental indiscutida.
   En cambio, para crecer, vigorizarse y madurar, un bosque también necesita energía. Pero, la naturaleza no consume ni petróleo ni electricidad proveniente de fuentes contaminantes para construir la espesura. Simplemente usa energía producida en otro mundo: el sol, la que es transportada limpiamente, sin ruido, a la tierra a la velocidad de la luz.
     Otro ejemplo, un invierno seco amenaza con un descenso de los embalses, con una disminución de los cauces y la falta de lluvias prolonga y aumenta la suciedad del aire. Suciedad que nosotros mismos producimos. Pero, de pronto, apenas con un anuncio de horas, la naturaleza se apiada, sopla el viento, arrastra nubes y llueve limpiando nuestro aire y convirtiendo un cielo gris de smog en un cielo azul y diáfano, para que nosotros lo enturbiemos otra vez. Para hacer llover, la naturaleza transportó millones de metros cúbicos de agua desde el océano al continente sin quemar un solo litro de gasolina sin hacer ni ruido. Maravilloso. ¿Cuánto deberíamos gastar y contaminar los humanos para lograr algo mínimamente parecido?
        Yo diría que es suficiente con los ejemplos, porque los hay por decenas y los va encontrar usted mismo con una sola mirada a su alrededor.
     Si la cosa es tan clara como lo hemos expresado, ¿qué nos cuesta aprender la lección de la naturaleza?, cuidar nuestro mundo y heredarlo impecable a las generaciones del futuro. Cada vez que construimos contaminando, más lejos estamos de los caminos de Dios. Y un día la misericordia se va a agotar...



Thursday, February 22, 2007

LOS CELULARES CONTAMINAN POR EL RUIDO Y POR LAS CONVERSACIONES BANALES

       Primero se demarcaron las zonas para fumadores y no fumadores en los restaurantes y en los vuelos comerciales; después se impusieron restricciones en las oficinas y comenzaron a hacerse comunes carteles como prohibido fumar u otros por el estilo. Hasta que por último se promulgó la ley que desterró el consumo de cigarrillos en los recintos cerrados. Desde entonces, los fumadores tienen que salir al patio o derechamente a la calle para darse ese placer.

     El proceso anterior duró años y no se ha detenido. Así, no me extrañaría que en el futuro el acto de fumar sea puesto fuera de la ley, aduciendo cualquier razón, incluso, que incide en el calentamiento global.
     Creo también que un proceso parecido podría estar en marcha, para los teléfonos móviles. Porque hablar por celular en cualquier parte, a todo volumen y a cualquier hora, es contaminación acústica equivalente a la contaminación química de un cigarrillo, creo yo.
    Primero, convengamos en que ruido es una interferencia de las comunicaciones y de los pensamientos, algo desagradable en sí mismo. De este modo, arriba de un bus, por ejemplo, usted va soportando el ruido del motor, las latas, los vidrios. Pero, ahora debe sumar las llamadas telefónicas de algunos pasajeros y además de contenidos banales, que no tienen urgencia.
   Y si bien una conexión por celular es ruidosa, es ruido con contenido. El pasajero que va estoicamente soportando el ruido del bus, debe estar dispuesto a oír la sarta de estupideces que muchas personas aprovechan de ventilar en público a través del teléfono.
   Por eso cuando me informo que está prohibido conducir un vehículo hablando por celular, creo que ése puede ser el primer paso del proceso en marcha enunciado más arriba. Un segundo botón de muestra se puede observar en los cines y en los eventos, donde se pide desconectar los teléfonos móviles.
   Es posible que en los buses aparezcan letreros que pidan hablar por celular en voz baja, lo que será la antesala de próximos carteles como el siguiente:
   Prohibidos los celulares encendidos (ley 22.3456).