Friday, March 06, 2026

LOS TÍTULOS


En una oportunidad el escritor estadounidense Ray Bradbury se quejó de que en un país del este que no identificó ‒se refería a uno bajo la órbita de la ex Unión Soviética‒ le habían pirateado su novela más famosa Fahrenheit 451. Durante la guerra fría reclamar esas cosas resultaba inoficioso, a nadie la importaba. Para Bradbury, sin embargo, que le hayan copiado no le molestaba tanto. Estaba dolido porque le habían cambiado el título, en vez de Fahrenheit 451, le pusieron el equivalente más o menos en grados térmicos: Celcius 233.

Más cerca, en Chile, en un diario de Concepción, un columnista escribió un texto para publicar que él tituló Como García Lorca, a las 5 de la tarde. El editor lo leyó, lo aprobó, lo diagramó tal cual en la página de opinión y lo despachó al taller. Apretón de manos y hasta mañana. Esa tarde-noche el material entró en el proceso de publicación del día siguiente. Al desayuno el autor abrió el diario y ¡oh, qué rabia!, habían modificado el título de su artículo firmado. Tuvo la mala suerte de que el texto cayera en las manos del corrector de pruebas más ortodoxo con el lenguaje. Decía: Como García Lorca, a las 17 horas.